Cuánto consume un deshumidificador y cuánto cuesta al mes
Si notas condensación en las ventanas, olor a humedad o ropa que tarda días en secarse, un deshumidificador puede parecer una solución sencilla. La duda llega después: ¿cuánto subirá la factura de la luz si lo enciendo varias horas cada día? La respuesta no depende solo del aparato. Influyen su potencia, el tipo de tecnología, el nivel de humedad de la habitación, la temperatura y el precio que pagas por cada kWh.
Respuesta rápida
Un deshumidificador doméstico de compresor suele consumir entre 200 y 450 W mientras está funcionando. Si se utiliza ocho horas al día durante 30 días, el consumo teórico se sitúa aproximadamente entre 48 y 108 kWh al mes. Con un precio de 0,18 €/kWh, eso equivale a unos 8,64 a 19,44 euros mensuales si trabaja sin detenerse.
En la práctica, un modelo con higrostato no permanece encendido todo el tiempo. Cuando alcanza la humedad seleccionada, el compresor se para y el gasto real baja. Para una habitación de tamaño normal, mantener la humedad relativa entre el 50 % y el 60 % suele costar menos que intentar secar el ambiente al máximo.
La cuenta exacta se obtiene así:
Coste mensual = potencia en kW × horas diarias × días de uso × precio del kWh.
Por ejemplo, un equipo de 300 W usado ocho horas al día durante 30 días consume 72 kWh. A 0,18 €/kWh, el coste teórico es de 12,96 euros al mes. Si el termostato hace que el compresor se detenga parte del tiempo, el importe final será menor.
Por qué importa saber cuánto consume
La humedad no es solo una cuestión de confort. En una vivienda mal ventilada puede favorecer moho, deteriorar paredes, empeorar el olor de los armarios y hacer que la ropa se seque con mucha lentitud. Pero comprar el aparato más potente y dejarlo funcionando sin control tampoco es una estrategia eficiente.
El error habitual consiste en mirar únicamente la capacidad de extracción, expresada en litros al día, o comparar el precio de compra. Un equipo puede extraer mucha agua, pero gastar más electricidad. Otro puede consumir poco porque es pequeño y, sin embargo, trabajar durante horas sin conseguir que la habitación alcance una humedad razonable.
Lo útil es relacionar tres datos:
- La potencia eléctrica del modelo.
- El tiempo real que permanece activo.
- La cantidad de agua que necesita retirar en tu vivienda.
Si entiendes esos tres elementos, podrás calcular el coste antes de comprar y sabrás si el aparato está funcionando de forma normal cuando llegue la primera factura.
Cuánto consume según el tipo de deshumidificador
No todos los aparatos utilizan la misma tecnología. Las diferencias de consumo pueden ser importantes, especialmente si vives en una zona fría, necesitas secar ropa con frecuencia o quieres controlar la humedad de un sótano.
Deshumidificadores con compresor
Son los modelos más habituales para dormitorios, salones, baños y viviendas con humedad moderada o alta. Aspiran el aire, lo enfrían para condensar el agua y después lo devuelven a la estancia.
Su potencia suele estar entre 200 y 450 W, aunque los equipos grandes pueden superar esa cifra. Un aparato de 250 W encendido cuatro horas al día consume 30 kWh al mes. Con un precio de 0,18 €/kWh, el coste sería de 5,40 euros si trabajara siempre a plena potencia durante esas cuatro horas.
Estos equipos suelen ofrecer una buena relación entre capacidad de extracción y electricidad consumida cuando la temperatura de la habitación no es demasiado baja. Si se utilizan en un garaje frío durante el invierno, pueden perder rendimiento y tardar más en alcanzar el objetivo.
Deshumidificadores desecantes
Utilizan un material que absorbe la humedad y suelen rendir mejor a bajas temperaturas. Pueden ser interesantes para sótanos, segundas residencias o habitaciones frías, pero normalmente incorporan una resistencia que eleva el consumo.
Su potencia puede moverse aproximadamente entre 300 y 800 W. Un modelo de 500 W funcionando seis horas al día consume 90 kWh al mes. A 0,18 €/kWh, el coste teórico es de 16,20 euros.
Eso no significa que siempre sea la peor compra. Si un equipo con compresor trabaja durante muchas más horas porque la habitación está fría, la diferencia de potencia puede reducirse en la factura real. La comparación correcta debe considerar el entorno y no solo los vatios de la etiqueta.
Deshumidificadores termoeléctricos o Peltier
Son compactos, ligeros y silenciosos. Suelen tener potencias de entre 20 y 60 W, por lo que gastan poco. A cambio, retiran una cantidad de agua limitada y están pensados para espacios pequeños, como un baño, un armario o una habitación con un problema leve.
Un aparato de 40 W funcionando ocho horas al día consume 9,6 kWh al mes. A 0,18 €/kWh, serían 1,73 euros. Sin embargo, si la habitación necesita retirar varios litros de agua al día, el aparato puede quedarse corto y pasar encendido casi continuamente.
Son una opción razonable cuando el objetivo es reducir algo de condensación en un espacio pequeño. No suelen ser adecuados para secar ropa de una familia o controlar la humedad de toda una vivienda.
Tabla de ejemplos de consumo y coste
La siguiente tabla utiliza un precio orientativo de 0,18 €/kWh y 30 días de uso. No representa una tarifa concreta. El coste real depende de tu contrato y del tiempo efectivo de funcionamiento.
| Potencia del aparato | Uso diario | Consumo mensual teórico | Coste mensual orientativo |
|---|---|---|---|
| 40 W | 8 horas | 9,6 kWh | 1,73 € |
| 250 W | 4 horas | 30 kWh | 5,40 € |
| 300 W | 8 horas | 72 kWh | 12,96 € |
| 450 W | 8 horas | 108 kWh | 19,44 € |
| 500 W | 12 horas | 180 kWh | 32,40 € |
| 700 W | 8 horas | 168 kWh | 30,24 € |
Son cálculos de funcionamiento continuo. En un aparato con higrostato, el compresor suele alternar periodos de trabajo y descanso. El ventilador puede seguir activo en algunos programas, así que no conviene asumir que el consumo es siempre cero cuando el motor deja de sonar.
Cómo calcular el coste de tu aparato
La potencia aparece en la etiqueta, el manual o la ficha técnica. Puede estar expresada en vatios, con una cifra como 300 W. Para hacer la cuenta debes convertirla a kilovatios dividiendo entre 1.000.
Ejemplo con un modelo de 300 W
Imagina que lo usas seis horas cada día durante 25 días al mes y que tu precio de energía es de 0,20 €/kWh:
- Convierte 300 W en 0,3 kW.
- Multiplica 0,3 por 6 horas: 1,8 kWh al día.
- Multiplica 1,8 por 25 días: 45 kWh al mes.
- Multiplica 45 por 0,20 euros: 9 euros al mes.
La fórmula completa sería: 0,3 × 6 × 25 × 0,20 = 9 euros.
Si lo mantuvieras encendido todos los días durante ocho horas, el cálculo pasaría a ser 0,3 × 8 × 30 × 0,20, es decir, 14,40 euros. Esa diferencia de más de cinco euros no procede del aparato, sino del tiempo de uso.
Qué precio del kWh debes usar
Revisa una factura reciente y localiza el precio de la energía. En algunas tarifas aparece un precio único y en otras hay importes diferentes según la hora. Si tienes una tarifa indexada o con discriminación horaria, puedes hacer dos cálculos: uno para las horas más baratas y otro para las más caras.
No mezcles en la cuenta el término de potencia, impuestos y servicios fijos si solo quieres saber cuánto añade el aparato. Esos conceptos pueden formar parte del total de la factura, pero no aumentan de manera directa por conectar el deshumidificador durante unas horas.
Los precios de la electricidad cambian según la tarifa, los impuestos y la fecha. Las cantidades de esta guía se han calculado con fines orientativos y conviene revisarlas con una factura consultada en octubre de 2026 antes de usarlas para tomar una decisión comercial.
El consumo real suele ser menor que el cálculo máximo
La potencia nominal indica lo que puede demandar el aparato cuando el compresor o la resistencia están trabajando. No significa que consuma esa cantidad durante cada minuto que está enchufado.
Un equipo con higrostato mide la humedad y se detiene o cambia de modo cuando llega al nivel establecido. En una habitación que parte de un 75 % de humedad puede trabajar varias horas seguidas el primer día. Después, si puertas y ventanas permanecen cerradas y no hay una fuente constante de vapor, necesitará ciclos más cortos.
Hay varios factores que cambian el resultado:
- El tamaño de la habitación y su aislamiento.
- La humedad exterior y el clima de la zona.
- La ropa tendida dentro de casa.
- Las duchas, la cocina y el número de personas.
- La temperatura ambiente.
- Las entradas de aire por ventanas, puertas o rejillas.
- El objetivo de humedad seleccionado.
Por eso es normal que dos personas con el mismo modelo reciban consumos distintos. La ficha técnica sirve para hacer una estimación, pero el contador de energía es el que muestra el comportamiento real.
Cómo medir el consumo en casa
La forma más sencilla es usar un medidor de consumo que se conecta entre el enchufe y el aparato. Muchos modelos permiten consultar vatios instantáneos, kWh acumulados y coste estimado después de introducir el precio de la electricidad.
Déjalo conectado durante al menos 24 horas y anota el consumo. Si el uso cambia mucho de un día a otro, amplía la prueba a una semana. Después multiplica el consumo medio diario por los días de funcionamiento previstos.
Por ejemplo, si el medidor registra 1,7 kWh en un día de lluvia y 1,1 kWh en un día seco, la media de dos días es 1,4 kWh. Si lo utilizas 25 días al mes, la estimación es de 35 kWh. A 0,20 €/kWh, añadiría unos 7 euros a la parte variable de la factura.
Este método también ayuda a detectar un problema. Si el aparato nunca se detiene, la humedad sigue por encima del objetivo y el consumo permanece elevado, quizá la estancia tenga una entrada de aire constante, una filtración o un equipo demasiado pequeño.
Cuántas horas conviene tenerlo encendido
No hay un número de horas válido para todas las casas. Al principio puede ser necesario usarlo durante periodos largos para bajar una humedad acumulada. Después, el objetivo debería ser mantenerla, no secar continuamente el ambiente.
Una estrategia práctica consiste en medir primero la humedad con un higrómetro independiente. Si la estancia se mantiene entre el 50 % y el 60 %, no necesitas perseguir una cifra más baja. En muchas viviendas, fijar el aparato al 50 % provoca más ciclos de funcionamiento que seleccionar un 55 % o un 60 %.
Si estás secando ropa, concentra el uso en una habitación con la puerta cerrada y deja espacio entre las prendas. Secar toda la casa con las puertas abiertas obliga al deshumidificador a tratar un volumen mucho mayor y aumenta el tiempo de trabajo.
En un dormitorio, evita dejarlo encendido durante toda la noche si el ruido te molesta o si no tienes configurada una desconexión segura. Utiliza el temporizador y comprueba que el depósito tiene protección contra desbordamientos o conecta una manguera de drenaje cuando el fabricante lo permita.
Cómo gastar menos sin perder eficacia
Activa el higrostato
Es la función más importante para controlar el gasto. Permite seleccionar una humedad objetivo y evita que el aparato trabaje de forma continua. Si el modelo no tiene higrostato, tendrás que apagarlo manualmente o utilizar un temporizador, con menos precisión.
Cierra puertas y ventanas durante el ciclo
Ventilar es necesario, pero hacerlo mientras el deshumidificador está funcionando puede introducir más aire húmedo y alargar el proceso. Ventila unos minutos cuando sea conveniente y después cierra la estancia para que el equipo pueda trabajar.
No selecciones una humedad demasiado baja
Intentar mantener la habitación al 35 % no suele aportar una ventaja en una vivienda normal y puede resecar demasiado el ambiente. Un rango aproximado del 50 % al 60 % suele ser suficiente para mejorar el confort y limitar la condensación.
Limpia el filtro
El polvo reduce el paso de aire y hace que el equipo pierda rendimiento. Consulta el manual y limpia el filtro con la frecuencia indicada. Si hay mascotas, obras o mucha suciedad, necesitará atención más a menudo.
Deja espacio alrededor
No lo pegues a una pared, detrás de una cortina o debajo de una mesa. La entrada y la salida de aire deben quedar despejadas. Un aparato mal colocado puede tardar más, calentarse y consumir durante más horas.
Elige la potencia adecuada
Un aparato pequeño para una estancia grande puede parecer barato, pero si nunca alcanza la humedad objetivo, la factura y el desgaste aumentan. Uno demasiado grande puede costar más al principio, aunque termine antes y trabaje en ciclos cortos. Comprueba la superficie recomendada y las condiciones de la prueba del fabricante.
Revisa la tarifa eléctrica
Si la mayor parte del uso se concentra en unas horas concretas, puede tener sentido comparar tu tarifa. Hazlo con el consumo completo de la vivienda, no solo con el deshumidificador, porque el aparato por sí solo rara vez justifica un cambio de contrato.
Puedes consultar el comparador de luz y gas de MundoOfertas para revisar alternativas, pero confirma siempre la permanencia, el término fijo, los servicios añadidos y las condiciones que se aplican a tu hogar.
¿Es más barato que usar la calefacción para secar la ropa?
La calefacción puede acelerar el secado, pero no elimina la humedad del ambiente. Si tiendes ropa dentro de una habitación cerrada y solo subes la temperatura, el agua acaba en el aire y puede condensarse después en paredes o ventanas. El deshumidificador extrae esa humedad y la recoge en un depósito o la evacua por un desagüe.
La opción más eficiente depende del aparato de calefacción y de la temperatura de la estancia. Encender un radiador eléctrico de 1.500 W durante cuatro horas supone 6 kWh. Un deshumidificador de 300 W durante el mismo periodo consume 1,2 kWh, aunque no sustituye el calor cuando la ropa necesita una temperatura mínima para secarse con rapidez.
Una combinación razonable puede ser calentar ligeramente la habitación, tender con separación entre prendas y utilizar el deshumidificador con la puerta cerrada. Evita calentar toda la vivienda solo para secar una carga de ropa.
Deshumidificador o aire acondicionado en modo seco
Muchos aires acondicionados tienen una función de deshumidificación. En ella el equipo reduce la humedad, pero la conveniencia depende de la temperatura, el tamaño de la habitación y el consumo del aparato.
El aire acondicionado puede ser útil si ya está encendido y quieres quitar humedad en verano. Si solo necesitas controlar un dormitorio durante unas horas, un deshumidificador dedicado puede ser más práctico. En cambio, comprar un aparato adicional para un problema ocasional no siempre compensa.
No compares únicamente los vatios anunciados. Mira cuánto tiempo necesita cada sistema para alcanzar una humedad cómoda y si produce frío o calor. En invierno, el modo seco del aire acondicionado puede resultar poco agradable, mientras que algunos deshumidificadores devuelven el aire ligeramente templado.
Señales de que el problema no es el aparato
Si el depósito se llena con rapidez todos los días, el equipo funciona muchas horas y la humedad vuelve a subir enseguida, conviene buscar el origen. Puede haber una filtración, una pared fría, una fuga, mala ventilación o un puente térmico.
También es posible que estés midiendo la humedad justo después de ducharte o cocinar. Es normal que suba durante un rato. El problema aparece cuando permanece elevada durante horas y se acompaña de manchas, pintura abombada u olor persistente.
Antes de aumentar el tiempo de uso, revisa:
- Juntas de ventanas y cajas de persiana.
- Paredes exteriores y esquinas detrás de muebles.
- Tuberías y zonas cercanas a baños.
- Ventilación del baño y la cocina.
- Humedad que sube desde sótanos o garajes.
- Ropa tendida y secadoras que expulsan aire al interior.
Un deshumidificador puede reducir los síntomas, pero no arregla una fuga. Si hay moho extenso o humedad estructural, necesitas identificar el origen y valorar una revisión profesional.
Para entender mejor otros consumos del hogar puedes leer nuestra guía sobre cómo ahorrar en calefacción eléctrica y aprender a revisar un recibo con cómo leer una factura de la luz. También puedes volver a la home de MundoOfertas para consultar más contenidos de ahorro doméstico.
Qué deshumidificador elegir según el uso
Para un baño pequeño
Un modelo compacto puede ser suficiente si el problema aparece sobre todo después de ducharte. Busca apagado automático, depósito fácil de vaciar y protección frente al llenado. No lo coloques donde pueda recibir salpicaduras.
Para secar ropa
Suele ser más útil un modelo con compresor y capacidad suficiente para la habitación. Prioriza higrostato, temporizador, drenaje continuo y un modo específico para ropa. La diferencia entre un equipo que termina en cuatro horas y otro que funciona toda la tarde puede notarse más que unos pocos vatios de potencia nominal.
Para un dormitorio
El ruido y el tamaño importan mucho. Comprueba los decibelios en modo normal y no solo en modo silencioso. Si tiene conexión WiFi, valora si realmente la necesitas, porque no sustituye a un buen sensor de humedad.
Para un sótano o garaje
Mira el rendimiento a baja temperatura y la posibilidad de evacuar el agua por una manguera. Un aparato pensado para una vivienda templada puede rendir poco en un espacio frío. Si la humedad procede del terreno o de una filtración, la solución debe ser constructiva.
Errores que hacen subir la factura
Dejarlo al máximo todos los días
El modo turbo puede servir para bajar la humedad inicial, pero no es necesario como configuración permanente. Una vez estabilizada la habitación, utiliza el modo automático.
Comprar por litros extraídos sin mirar la potencia
La capacidad anunciada se mide bajo unas condiciones concretas. Compara también potencia, ruido, rango de temperatura y controles. Un número alto de litros al día no garantiza un coste menor.
Secar una vivienda entera con un equipo pequeño
Cerrar una estancia y tratarla de forma concentrada suele ser más eficiente. Si dejas todas las puertas abiertas, el aparato intentará controlar un volumen y unas fuentes de humedad que quizá superen su capacidad.
Ignorar el filtro y el depósito
Un filtro obstruido reduce el flujo de aire. Un depósito lleno hace que el equipo se detenga y, si no lo vacías, la ropa seguirá húmeda. Mantenerlo limpio cuesta unos minutos y evita perder rendimiento.
No comprobar el desagüe continuo
Si conectas una manguera con una pendiente incorrecta, el agua puede no salir y el aparato se detendrá al llenarse. Comprueba las instrucciones y revisa la instalación tras las primeras horas.
Preguntas frecuentes
¿Cuánto consume un deshumidificador de 300 W?
Si funciona una hora, consume 0,3 kWh. Usado ocho horas al día durante 30 días, el consumo teórico es de 72 kWh. A 0,18 €/kWh, costaría 12,96 euros al mes. El importe real puede ser menor si el higrostato detiene el compresor.
¿Un deshumidificador gasta más que un radiador eléctrico?
Normalmente, sí consume menos que un radiador eléctrico convencional porque muchos modelos domésticos tienen entre 200 y 450 W, mientras que un radiador puede rondar 1.000 a 2.000 W. No ofrecen el mismo servicio: el radiador calienta y el deshumidificador retira agua del aire.
¿Cuántas horas al día debo usarlo?
Depende de la humedad y del tamaño de la estancia. Puedes empezar con varias horas y comprobar con un higrómetro si la habitación se mantiene entre el 50 % y el 60 %. Cuando alcance ese rango, deja que el higrostato gestione los ciclos o reduce el tiempo mediante un temporizador.
¿Es mejor dejarlo encendido toda la noche?
No siempre. Si el aparato tiene temporizador, higrostato, protección contra desbordamiento y un nivel de ruido tolerable, puede utilizarse durante un periodo nocturno. Aun así, no hace falta mantenerlo activo toda la noche si la humedad ya está controlada.
¿Qué consume menos, un deshumidificador pequeño o uno grande?
El pequeño tiene una potencia menor, pero puede trabajar muchas más horas y extraer poca agua. El grande puede consumir más mientras funciona, pero terminar antes. Para comparar, calcula el coste por el tiempo real de uso y el volumen de humedad que necesitas retirar.
¿Puedo ahorrar usando una tarifa con horas baratas?
Sí, si concentras el uso en esas horas y la diferencia compensa las condiciones globales del contrato. Revisa todos los conceptos de la factura y no cambies de tarifa solo por el consumo de un aparato que utilizas de forma ocasional.
Conclusión: controla la humedad sin llevarte una sorpresa
Un deshumidificador doméstico no tiene por qué disparar la factura. La mayoría de modelos de compresor consumen una cantidad moderada cuando se usan durante unas horas y con un nivel de humedad razonable. La clave está en calcular los vatios, medir el uso real y dejar que el higrostato detenga el equipo cuando ya ha cumplido su función.
Antes de comprar, compara potencia, capacidad de extracción, rendimiento a la temperatura de tu habitación, ruido y posibilidad de drenaje continuo. Después colócalo en una estancia cerrada, limpia el filtro y evita intentar secar el aire más de lo necesario.
Si sospechas que el coste de tu vivienda se debe también a una tarifa poco ajustada, revisa las opciones en el comparador de luz y gas de MundoOfertas. Así podrás separar lo que consume el aparato de lo que pagas por mantener un contrato que quizá ya no encaja con tu hogar.
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