Cuánto consume una casa al día en España: cifras reales y cómo saber si gastas demasiado
Saber cuánto consumes al día te permite saber inmediatamente si tu factura es normal, excesiva o moderada. Un hogar español medio gasta entre 7 y 9 kWh eléctricos al día, lo que equivale a unos 240-270 kWh al mes. Si tu consumo se dispara por encima de esas cifras de forma sostenida, merece la pena revisar dónde se va la energía y si cambiando tarifa o hábitos puedes reducir la factura de forma tangible. En esta guía te explico de dónde salen esas cifras, qué factores las hacen variar y qué medidas concretas funcionan para bajar el gasto real sin complejos ni trampas.
Cuánto consume una casa al día: las cifras que nadie te cuenta con claridad
Los datos más fiables sobre consumo eléctrico doméstico en España provienen del Proyecto SPAHOUSEC, un estudio impulsado por el IDAE con metodología europea de contraste y validación frente a datos reales de distribuidores. Según este informe, el consumo eléctrico medio de un hogar español se sitúa en torno a los 8 kWh al día, aunque esa media esconde diferencias importantes según el tipo de vivienda, la zona climática, el número de habitantes y los equipos que haya en el hogar.
La Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC), en su Boletín de indicadores eléctricos de 2025, sitúa la media ligeramente por debajo: en torno a 7 kWh diarios y un coste cercano a los 1,31 euros al día por término de energía. Fuentes sectoriales como Solar360 u Holaluz, así como datos de OCU, manejan una horquilla algo superior, de 8 a 9 kWh diarios, porque incluyen hogares con más equipamiento o con sistemas de climatización eléctrica que funcionan con electricidad.
La realidad es que la mayoría de los hogares españoles consumen entre 7 y 9 kWh al día en electricidad. Si tu consumo está dentro de ese rango, tu factura es normal. Si supera los 11 o 12 kWh de forma sostenida, merece la pena investigar por qué.
Por qué los datos oficiales y los de las marcas no siempre coinciden
Hay una diferencia importante entre el consumo que miden las distribuidoras (el que aparece en tu factura) y el consumo que estudian los informes sectoriales. Las distribuidoras miden lo que pasa por tu contador, pero muchos hogares tienen también consumo de gas natural, gasoil, propano o butano que no pasa por ese contador y que no se refleja en la factura eléctrica. Por eso cuando un informe como el SPAHOUSEC habla del consumo energético total de una vivienda, incluye todas las fuentes, y por eso la cifra puede superar los 10.500 kWh equivalentes al año.
Cuando alguien te dice que su casa consume 8 kWh al día, suele referirse al dato eléctrico. Cuando un informe oficial habla de consumo energético, incluye electricidad más gas, gasoil u otros combustibles. Esa confusión genera muchos errores al comparar tu factura con los datos que lees en internet.
Cómo se distribuye el consumo en un hogar español
El Proyecto SPAHOUSEC desglosa el consumo por usos, y los datos son reveladores. La calefacción y el agua caliente sanitaria representan casi las tres cuartas partes del gasto energético de una vivienda. Solo la calefacción ya supone casi el 64% del consumo total, mientras que el agua caliente suma otro 10,7%. La cocina, la iluminación y los electrodomésticos complementan el resto, con pesos mucho menores pero con más margen de actuación directa.
Dentro de los electrodomésticos, la nevera es el equipo que más consume de forma continua porque funciona las 24 horas del día los 365 días del año. Le siguen la televisión y la lavadora. Aparatos como el lavavajillas o la secadora tienen un consumo individual más alto, pero menos hogares los tienen (solo un 49% tiene lavavajillas y un 28% tiene secadora), lo que reduce su peso en la media nacional.
Cuánto consume una casa al mes y al año
Si pasamos de consumo diario a mensual y anual, las cifras que usan los profesionales y las propias distribuidoras para estimar tu gasto son estas:
- Consumo mensual medio: entre 240 y 270 kWh al mes para una vivienda española estándar de tamaño medio
- Consumo anual medio: en torno a 2.900-3.000 kWh al año solo en electricidad, pero si sumas gas, gasoil u otros combustibles, el consumo energético total de un hogar puede superar los 10.500 kWh equivalentes
Estas cifras corresponden a una vivienda media de unos 90 metros cuadrados con un aislamiento normal y sin sistemas de climatización eléctrica por suelo radiante o aerotermia. Una vivienda unifamiliar consume de media el doble que un piso, y el consumo en zonas frías continentales es significativamente mayor que en la zona mediterránea.
El Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico señala que las diferencias dentro de España son sustanciales: el consumo medio de las viviendas unifamiliares es el doble que el de los pisos, y dentro de esas categorías, las situadas en la España continental fría pueden necesitar cuatro veces más energía para calefacción que las situadas en la zona mediterránea.
Qué factores hacen que tu consumo sea mayor o menor que la media
No hay dos hogares iguales, y por eso la media nacional es solo un punto de referencia. Entender qué variables afectan a tu consumo te permite saber si tu factura es razonable o si hay margen real de mejora.
Tamaño de la vivienda y calidad del aislamiento
Una vivienda de 60 metros cuadrados consume menos que una de 140 metros cuadrados. Pero el factor que más influye no es la superficie en sí, sino el aislamiento. Un hogar con paredes mal aisladas, ventanas de cristal simple y puertas antiguas puede necesitar entre un 30% y un 50% más de energía para mantener una temperatura interior aceptable. Eso se nota sobre todo en invierno, donde la calefacción puede representar hasta el 71% del consumo total si recurres a equipos eléctricos como radiadores o splits de aire acondicionado.
Según datos de OCU, un electrodoméstico por debajo de una clasificación energética B puede demandar hasta un 80% más de energía que uno tipo A. Si extrapolamos esa lógica al aislamiento de la vivienda, una casa con muros de cámara simple y ventanas sin rotura de puente térmico puede necesitar un 40% más de energía para alcanzar las mismas condiciones de confort que una vivienda con doble cámara, triple vidrio y aislamiento térmico optimizado.
El aislamiento no es solo cosa de la estructura. Las puertas exteriores con holguras, las rendijas bajo las puertas de entrada, los cajetines de persiana sin sellar y los puentes térmicos en pilares y esquinas pueden representar pérdidas significativas que se acumulan a lo largo del invierno.
Número de habitantes y hábitos cotidianos
A más personas, más consumo: más electrodomésticos funcionando a la vez, más duchas calientes, más lavadoras, más nevera abierta y cerrada. Un estudio de OCU sitúa el consumo medio de una persona sola en unos 2.400 kWh al año, mientras que una familia de cuatro personas puede rondar los 3.000 kWh anuales, aunque todo depende de los hábitos individuales. Si en casa se usa mucho el horno, el lavavajillas y la secadora a diario, el consumo puede dispararse fácilmente por encima de los 4.000 kWh anuales solo en eléctrico.
Hay un factor que muchos olvidan: la cocina. Un hogar donde se cocina a diario con vitrocerámica o inducción puede sumar entre 500 y 800 kWh anuales solo en cocina. Si además se usa el horno de forma habitual, esa cifra puede acercarse a los 1.000 kWh. Cocinar en casa tiene muchas ventajas, pero también tiene un coste energético que pocas veces se cuantifica.
Electrodomésticos y su nivel de eficiencia
No todos los electrodomésticos consumen igual, ni siquiera dentro de la misma categoría. Una nevera vieja puede consumir el doble que una nueva con clasificación A o superior. Lo mismo ocurre con la lavadora, el lavavajillas o el congelador. La etiqueta de eficiencia energética sigue siendo la mejor herramienta para comparar antes de comprar, y la diferencia entre una lavadora tipo A y una tipo D puede representar 150 kWh extra al año.
El problema es que la etiqueta de eficiencia cambió en 2021, y los equipos antiguos con etiqueta A+++ ahora se clasifican con letras diferentes. Un equipo que en 2019 tenía la mejor etiqueta posible puede ahora mostrar una letra menos favorable sin que haya cambiado nada en su eficiencia real. Es importante entender el nuevo sistema de etiquetas para hacer comparaciones correctas.
También hay que tener en cuenta que la eficiencia de un electrodoméstico se mide en condiciones de laboratorio. En uso real, los consumos pueden ser entre un 10% y un 30% superiores porque no siempre se usan en las condiciones óptimas que marca el ensayo.
Zona climática donde está la vivienda
España tiene cuatro zonas climáticas principales según el Código Técnico de la Edificación, y las diferencias de consumo entre ellas son enormes. Las viviendas en la España continental fría consumen más en calefacción que las situadas en la costa mediterránea o en Canarias, donde los inviernos son más suaves y el uso de calefacción es puntual o innecesario. Esto explica por qué un hogar en León puede consumir el doble en invierno que uno en Málaga.
La zona climática no solo afecta a la calefacción. En verano, las zonas del interior con temperaturas nocturnas más bajas pueden necesitar menos aire acondicionado que las zonas costeras donde las noches no dan tregua y el aire acondicionado tiene que funcionar las 24 horas.
Si te mudas de zona climática, tu consumo eléctrico puede cambiar de forma sustancial. Un hogar que en Madrid consumía 8 kWh al día puede pasar a consumir 6 kWh en Barcelona o 10 kWh en Bilbao, sin cambiar nada más, solo por la diferencia climática.
Tarifa contratada y horario de consumo
La tarifa que tienes contratada influye directamente en cuánto pagas por cada kilovatio hora. Si tienes discriminación horaria y puedes concentrar los consumos más intensos (lavavajillas, lavadora, carga del coche eléctrico) en las horas valle, tu coste por kWh puede reducirse entre un 30% y un 50% respecto a la tarifa general. Pero si tienes la misma tarifa todo el día y consumes mucho en las horas punta, pagas más por la misma cantidad de energía.
El mercado regulado (PVPC) tiene dos precios distintos según el tramo horario: uno para las horas punta (generalmente de 10:00 a 14:00 y de 18:00 a 22:00) y otro para las horas valle (el resto del día, incluyendo noches y fines de semana). La diferencia puede ser de más del 50% entre el kWh más caro y el más barato del día.
Muchas familias no aprovechan esa ventaja porque sus hábitos de consumo están anclados en horarios concretos. Si sueles poner el lavavajillas a las 21:00, probablemente estás pagando el precio de la hora punta. Programarlo para las 23:00 o más tarde puede significar un ahorro real sin cambiar nada más en tu rutina.
Cuánta luz gasta cada electrodoméstico clave de casa
Si quieres saber dónde se va tu energía, el paso más práctico es entender cuánto consume cada aparato. Estos son los datos medios de los electrodomésticos más presentes en los hogares españoles. Los datos están basados en fichas técnicas de fabricantes y estudios sectoriales, y corresponden a abril de 2026. Los valores pueden variar según el modelo y las condiciones de uso.
Nevera
La nevera es el electrodoméstico que más consume de forma continua porque funciona las 24 horas del día los 365 días del año. Una nevera con más de 10 años puede consumir entre 400 y 600 kWh al año. Una nevera moderna con clasificación A++ o superior puede reducir ese consumo a menos de 200 kWh anuales. Si tienes una nevera vieja, cambiarla puede ser la inversión en eficiencia más rentable que puedes hacer.
La diferencia entre cambiar una nevera de 15 años y una nueva no está solo en el consumo eléctrico. Las neveras nuevas también suelen tener mejor conservación de alimentos, menos ruido y sistemas de clasificación más precisos. El ahorro en la factura se amortiza en muchos casos en menos de cinco años.
Hay que tener en cuenta también que el consumo de la nevera depende mucho de dónde la coloques. Si está junto al horno, al radiador o al sol directo por una ventana, necesita trabajar más para mantenerse fría. Dejar al menos 10 centímetros de separación por los laterales y evitar la exposición solar directa puede reducir su consumo entre un 5% y un 10%.
Lavadora
Una lavadora moderna de clase A consume unos 0,9 kWh por ciclo completo con agua caliente. En una familia que lava cuatro o cinco veces por semana, eso supone entre 175 y 220 kWh al año solo en lavadora. Si todavía usas una lavadora de más de 12 años, es probable que consuma casi el doble por ciclo.
El programa de lavado importa casi tanto como el aparato. Lavar a 40 grados en lugar de 60 puede dividir el consumo de la lavadora casi por dos, y la mayoría de los ciclos de algodón y sintéticos funcionan igual de bien con agua menos caliente. También importa el centrifugado: un ciclo a 1.400 revoluciones consume más que uno a 800, pero deja la ropa más seca y reduce el tiempo de secado posterior.
Otro factor que mucha gente ignora es el tamaño de la carga. Una lavadora con carga de 4 kg consume prácticamente lo mismo que una con carga de 8 kg si pones el programa completo. Llenar la lavadora antes de ponerla aprovecha mejor cada ciclo y reduce el coste por kilogramo de ropa lavada.
Lavavajillas
El lavavajillas consume unos 1,2 kWh por ciclo de media, pero su mayor consumo real se produce cuando se usa con agua caliente. Un hogar que usa el lavavajillas a diario puede superar los 300 kWh anuales solo con este electrodoméstico. Si lo programas para запускать en horario valle (por ejemplo, a partir de las 23:00), el impacto en la factura se reduce bastante.
Los lavavajillas modernos con clasificación A+++ pueden consumir menos de 0,8 kWh por ciclo, lo que representa casi un 40% menos que un modelo de hace diez años. Si tu lavavajillas tiene más de una década, el ahorro potencial de cambiarlo es notable.
Al igual que con la lavadora, llenar el lavavajillas antes de ponerlo reduce el coste por servicio de forma significativa. Poner el lavavajillas medio vacío dos veces al día puede costar casi el doble que llenarlo una vez y запускатьarlo una sola vez.
Secadora
La secadora es uno de los electrodomésticos que más consume por uso: entre 2,5 y 4 kWh por ciclo dependiendo del modelo, la carga y el programa seleccionado. Una familia que seca coladas tres veces por semana puede sumar entre 400 y 600 kWh anuales solo en secadora. Si puedes instalar un tendedero o usar la terraza, la diferencia en la factura puede ser notable.
Hay dos tipos principales de secadora: las de condensación y las de bomba de calor. Las primeras consumen significativamente más, entre 3 y 4 kWh por ciclo. Las de bomba de calor pueden reducir ese consumo a menos de 2 kWh, con lo que el ahorro anual puede superar los 200 kWh.
Una estrategia que funciona bien es usar la secadora solo para prendas que realmente necesitan secarse rápido o que no puedes tender (como ropa de trabajo que necesitas al día siguiente), y dejar el tendedero o la terraza para el resto. Eso reduce el uso de la secadora a dos o tres veces por semana en vez de a diario.
Televisor
Un televisor de 50 pulgadas consume entre 100 y 200 kWh al año según el modelo, el tamaño y las horas de uso. Si tienes varios televisores en casa y usas plataformas de streaming varias horas al día, es fácil que el consumo de los televisores supere los 300 kWh anuales en el conjunto del hogar.
Las televisiones modernas, especialmente las de tecnología LED y OLED, consumen considerablemente menos que los modelos de plasma o LCD de hace diez años. El consumo también depende mucho del brillo de la pantalla: un brillo al máximo puede incrementar el consumo en un 30% respecto al brillo medio.
Un error frecuente es dejar el televisor en modo espera. Muchos televisores modernos siguen consumiendo entre 5 y 15 euros al año solo en modo espera, y ese consumo se mantiene las 24 horas del día. Desconectar la tele con una regleta con interruptor cuando no la ves elimina ese gasto fantasma.
Placas de cocina
Las placas vitrocerámicas o de inducción consumen de forma irregular: pueden pedir entre 1,5 y 3 kWh mientras están en uso intensivo. Una familia que cocina a diario puede sumar entre 500 y 800 kWh anuales solo en cocina. La vitrocerámica clásica consume más que la inducción, y esta última es más eficiente porque transfiere el calor directamente al recipiente sin pérdidas.
Las placas de inducción son las más eficientes del mercado porque el calor se genera directamente en el recipiente de cocina y no se pierde en la superficie de la placa. Una placa de inducción puede ser un 30% más eficiente que una vitrocerámica de resistencia eléctrica convencional.
Si cocinas con gas, el consumo eléctrico de la placa es cero, pero el consumo de gas se refleja en otra partida de tu factura doméstica. En términos de coste energético por comida preparada, la inducción tiende a ser más barata que el gas en zonas donde la luz tiene precio competitivo.
Aire acondicionado
El aire acondicionado es el factor que más dispara el consumo en verano en los hogares que lo usan. Un split de 3.000 frigorías puede consumir entre 1 y 2,5 kWh por hora funcionando a plena carga. Si lo usas ocho horas al día durante tres meses, eso puede representar entre 720 y 1.800 kWh al año solo en refrigeración.
OCU advierte que el aire acondicionado puede suponer hasta el 71% del consumo energético total en hogares que dependen de él para la refrigeración veraniega. Por eso es importante revisar la eficiencia del equipo antes de decidir usarlo a diario.
Un split con más de 10 años puede tener un rendimiento mucho menor que uno nuevo con tecnología inverter. Los equipos inverter ajustan la potencia del compresor a la demanda real y pueden reducir el consumo hasta un 40% respecto a un equipo convencional.
La temperatura también importa. Cada grado menos de temperatura de consigna puede representar entre un 5% y un 7% más de consumo. Mantener el termostato a 25 grados en vez de a 22 puede reducir el consumo veraniego de forma muy notable sin sacrificar el confort de forma appreciable.
Cómo calcular tu consumo diario real sin complicaciones
Si quieres saber exactamente cuánto consumes sin depender de estimaciones genéricas, puedes hacerlo con los datos de tu propia factura o con un medidor barato que conectas al enchufe.
Método rápido con la factura
Abre tu factura de la luz y busca el consumo en kWh del último periodo facturado. Divide ese número entre los días que abarca la factura. Por ejemplo, si tu última factura es de 290 kWh en 62 días, tu consumo medio diario es de 4,68 kWh. Compara ese dato con la media nacional (7-9 kWh) y con tus facturas anteriores para ver la tendencia.
Si el consumo ha subido sin justificación aparente, puede ser el momento de revisar electrodomésticos o tarifa. Si ha bajado, puedes identificar qué has hecho bien para replicarlo.
También conviene comparar el consumo de los mismos meses del año pasado. El consumo de enero de 2026 debería ser comparable al de enero de 2025, pero las facturas que llegan ahora pueden reflejar precios diferentes por cambios en el mercado. Por eso es útil distinguir entre cambios de consumo y cambios de precio.
Método preciso con un medidor de enchufe
Los medidores de consumo conectables (populares en marcas como TP-Link, Renogy o Gisso) cuestan entre 15 y 35 euros y permiten saber exactamente cuántos kWh consume cualquier aparato que conectes a la red. Los pinzas amperimétricas instaladas en el cuadro eléctrico dan una lectura aún más precisa del consumo total de la vivienda.
Con esos datos puedes construir un registro diario y detectar qué días y a qué horas se dispara el consumo. Por ejemplo, si tu consumo de los lunes es sistemáticamente más alto que el de los martes, puedes investigar qué aparato está funcionando más ese día.
Algunos distribuidores de electricidad permiten acceder a datos de consumo horarios desde su área de clientes online. Si tienes un contador inteligente y acceso a esa plataforma, puedes obtener un perfil de consumo diario completo sin comprar ningún dispositivo. Esa información es muy valiosa para entender cuándo y cuánto consumes.
Qué hacer si tu consumo es superior a la media
Si tu consumo diario se sitúa de forma sostenida por encima de los 10-12 kWh sin que tengas una razón clara (vivienda grande, varios equipos potentes funcionando), estas son las áreas donde más margen tienes.
Revisa la eficiencia de tus electrodomésticos grandes: nevera, lavadora, secadora y lavavajillas. Si tienen más de 10-12 años, probablemente consuman bastante más que los modelos actuales con etiqueta A o superior. Cambiar solo la nevera vieja puede ahorrarte entre 150 y 300 kWh al año.
Revisa tu aislamiento: si las ventanas son de cristal simple o tienes puertas exteriores con holguras, puedes estar perdiendo entre un 20% y un 30% de la energía que generas. Añadir burletes, cambiar a doble acristalamiento o instalar cortinas térmicas son intervenciones que se amortizan en pocos años.
Revisa tu tarifa: no tener discriminación horaria cuando gran parte de tu consumo podría concentrarse en horario valle es uno de los errores más frecuentes. Si tu patrón de consumo es intenso por la mañana temprano o por la noche, una tarifa con tramos horarios puede recortarte la factura entre un 15% y un 30% sin que cambies nada más.
Errores frecuentes que hacen que gastes más de lo necesario
Conectar equipos y olvidarse de ellos es fácil, pero los pequeños hábitos acumulan mucho gasto a lo largo del año. Estos son los errores más comunes que veo en los hogares españoles.
Mantener la nevera cerca de fuentes de calor. Si la nevera está junto al horno, al radiador o al sol directo por una ventana, necesita trabajar más para mantenerse fría. Deja al menos 10 centímetros de separación y evita que le dé el sol directo.
Dejar aparatos en modo espera. Un televisor, un decodificador de fibra, una consola de videojuegos o un ordenador de escritorio pueden consumir entre 5 y 15 euros al año cada uno solo en modo espera. Desconectarlos con una regleta con interruptor cuando no los usas es la forma más sencilla de eliminar ese consumo fantasma.
Usar programas de lavadora innecesariamente calientes. Lavar a 40 grados en lugar de 60 puede dividir el consumo de la lavadora casi por dos. La mayoría de los ciclos funcionan igual de bien con agua menos caliente, y el ahorro anual puede superar los 100 kWh.
No llenar el lavavajillas ni la lavadora. Ambos electrodomésticos consumen casi lo mismo con carga completa que con carga parcial. Llenarlos antes de ponerlos reduce el coste por ciclo de forma significativa.
No revisar la potencia contratada. Muchos hogares pagan por una potencia superior a la que realmente necesitan. Si nunca salta el Interruptor de Control de Potencia (ICP), es probable que estés pagando de más en el término fijo. Reducir la potencia uno o dos escalones puede ahorrarte entre 50 y 100 euros al año.
No programar los electrodomésticos para horas valle. La diferencia de precio entre la hora más cara y la más barata del día puede superar el 50%. Poner el lavavajillas, la lavadora y la secadora a partir de las 23:00 puede reducir significativamente el coste de cada ciclo.
Usar la secadora para todo. Muchas prendas no necesitan secadora. Un tendedero o un tendedero interior resuelven la mayoría de los casos y consumen cero energía. Reservar la secadora solo para lo que realmente no puede esperar o no puede tenderse puede ahorrar entre 200 y 400 kWh al año.
Cuándo usar el comparador de luz de MundoOfertas
Si después de revisar tu consumo detectas que puedes ahorrar cambiando de tarifa, el comparador de luz y gas de MundoOfertas permite evaluar las opciones que hay disponibles en el mercado español en función de tu perfil de consumo real. No se limita a mostrar el precio más bajo: permite filtrar por tipo de tarifa, potencia contratada y zona geográfica para encontrar la opción que mejor se adapta a cómo consumes en tu casa concreta.
La comparación tiene en cuenta el precio real del kWh en cada tramo horario si eliges una tarifa con discriminación horaria, lo que resulta especialmente útil si concentras el consumo de electrodomésticos en horas valle. También permite estimar el ahorro anual respecto a tu tarifa actual antes de tomar una decisión.
Acceder al comparador tiene sentido cuando detectas que tu consumo está por encima de la media sin una razón clara, cuando tu tarifa actual ha subido o cuando llevas más de un año sin revisar tus condiciones contractuales. El mercado energético cambia con frecuencia, y una revisión anual puede traducirse en un ahorro de varias decenas de euros al año sin cambiar nada más.
Si tu intención es entender mejor cómo funciona tu consumo eléctrico y qué opciones tienes para reducirlo, empieza por los datos de tu propia factura. Sin datos, cualquier decisión es un disparo en la oscuridad.
Preguntas frecuentes
Cuántos kWh consume una casa al día en España?
La mayoría de los hogares españoles consumen entre 7 y 9 kWh de electricidad al día, según datos del Proyecto SPAHOUSEC del IDAE, la CNMC y fuentes sectoriales. Esto equivale a unos 240-270 kWh al mes. Si tu consumo está por debajo de esa horquilla, estás en buen terreno.
Es verdad que gasto más que la media?
Si consumes más de 10-12 kWh al día de forma sostenida, merece la pena revisar tus electrodomésticos principales, tu aislamiento y tu tarifa. Los candidatos más frecuentes a consumo excesivo son la nevera vieja, la secadora, el aire acondicionado y una potencia contratada innecesariamente alta.
Cuánto cuestan esos kWh al mes?
Con el precio medio del mercado regulado (PVPC) en abril de 2026, unos 270 kWh al mes equivalen aproximadamente a 40-55 euros en término de energía, a los que hay que añadir el término de potencia, impuestos y alquiler del contador. El coste real varía según la tarifa y el tramo horario en que consumas.
Cómo puedo saber exactamente dónde se va mi energía?
La forma más precisa es usar un medidor de consumo por enchufe para los electrodomésticos grandes (nevera, lavadora, lavavajillas) y revisar tu consumo diario en el contador inteligente si tienes acceso a los datos de tu distribuidora. Con esas lecturas puedes construir un perfil de consumo real y comparar con la media nacional.
Conviene cambiar la nevera si tiene más de 10 años?
Sí, si tiene más de 12 años. Una nevera vieja puede consumir entre 400 y 600 kWh al año, frente a menos de 200 kWh de un modelo moderno con clasificación A+++. La inversión se amortiza en muchos casos en menos de cinco años solo con el ahorro en la factura.
Sirve para algo desconectar aparatos que no uso?
Sí. El consumo en modo espera de televisores, decodificadores, consolas y ordenadores puede suponer entre 50 y 150 kWh al año en un hogar con varios equipos. Desconectarlos con una regleta con interruptor elimina ese gasto sin ningún esfuerzo.