Energía

Aerotermia o caldera de gas: qué conviene más en casa

MundoOfertas · 15 min de lectura

Aerotermia o caldera de gas: qué conviene más en casa

Respuesta rápida: la aerotermia suele convenir más si vas a reformar, tienes buen aislamiento, espacio para la unidad exterior y quieres calefacción, agua caliente y refrigeración con un solo sistema. La caldera de gas sigue teniendo sentido si ya tienes instalación de gas natural, radiadores convencionales, poca obra disponible y buscas una inversión inicial más baja. La decisión no se toma solo por consumo: hay que mirar coste de instalación, emisores, potencia eléctrica, uso real de la vivienda y precio de la energía.

Elegir entre aerotermia o caldera de gas no es una duda técnica reservada a arquitectos. Es una decisión de bolsillo. Afecta a lo que pagas cada mes, a la obra que tendrás que asumir, al confort de la casa y a si dentro de unos años tu sistema de calefacción seguirá encajando con las exigencias energéticas que vienen.

El problema es que muchas comparativas se quedan en una frase demasiado limpia: "la aerotermia ahorra más" o "el gas es más barato de instalar". Las dos pueden ser verdad, pero ninguna basta para decidir. Una vivienda mal aislada puede convertir una instalación eficiente en una decepción. Un piso pequeño con radiadores antiguos quizá no amortice una aerotermia completa tan rápido como prometía el presupuesto. Y una casa unifamiliar con suelo radiante puede estar tirando dinero si mantiene una caldera vieja solo por miedo a cambiar.

En esta guía vamos a poner orden con un enfoque práctico para España. Verás cuándo compensa la aerotermia, cuándo conviene mantener o renovar una caldera de gas, qué costes debes mirar antes de firmar y qué señales indican que una opción puede salirte cara aunque parezca buena en la teoría.

Qué diferencia realmente a la aerotermia de una caldera de gas

La aerotermia es una bomba de calor que usa electricidad para mover calor desde el aire exterior hacia el interior de la vivienda. No "crea" calor como una resistencia eléctrica, sino que lo transporta. Por eso puede entregar varias unidades de calor por cada unidad de electricidad consumida. En una instalación bien dimensionada, es habitual hablar de rendimientos estacionales muy superiores a los de una caldera tradicional.

Una caldera de gas, en cambio, quema gas natural para calentar agua. Esa agua circula por radiadores, suelo radiante o el circuito de agua caliente sanitaria. Es una tecnología conocida, extendida y relativamente sencilla de mantener. Su gran ventaja es que muchas viviendas ya tienen la infraestructura preparada: acometida de gas, salida de humos, radiadores y termostato.

La diferencia clave es esta: la aerotermia suele tener un coste inicial más alto y un coste de uso más bajo si la vivienda acompaña. La caldera de gas suele tener un coste inicial más bajo y una integración más sencilla cuando ya existe instalación, pero depende de un combustible fósil y puede perder atractivo si el consumo es alto o si la casa necesita una actualización energética.

La comparación justa: no mires solo el precio del equipo

Cuando alguien pregunta si es mejor aerotermia o caldera de gas, casi siempre empieza por el precio de instalación. Tiene sentido, porque el desembolso inicial se nota. Pero si decides solo por eso, puedes equivocarte.

Hay cuatro costes que conviene separar:

  • Equipo principal: bomba de calor, caldera, acumulador, unidad exterior o componentes asociados.
  • Instalación y adaptación: mano de obra, hidráulica, electricidad, salida de humos, soportes, permisos, desmontaje y puesta en marcha.
  • Emisores: radiadores existentes, radiadores de baja temperatura, fancoils o suelo radiante.
  • Uso mensual: electricidad, gas, término fijo, potencia contratada, mantenimiento y revisiones.

La caldera de gas gana a menudo en el primer vistazo porque renovar una caldera existente suele ser menos caro que instalar aerotermia aire-agua. Pero la aerotermia puede recuperar parte de esa diferencia con el tiempo, sobre todo si cubre calefacción, agua caliente y refrigeración, y si se combina con una tarifa eléctrica adecuada o placas solares.

Fecha de revisión de rangos orientativos: 26 de junio de 2026. En España, una sustitución sencilla de caldera de gas puede moverse en una horquilla mucho menor que una instalación completa de aerotermia aire-agua. En aerotermia, los presupuestos varían mucho según metros, aislamiento, acumulador de ACS, necesidad de cambiar radiadores y complejidad de la obra. Para pisos y viviendas medianas, es habitual ver importes de varios miles de euros y, en reformas completas con suelo radiante, cifras sensiblemente más altas.

La pregunta buena no es "qué sistema cuesta menos instalar". La pregunta buena es "qué sistema me da el menor coste total durante los próximos 10 o 15 años sin empeorar mi confort".

Cuándo conviene más la aerotermia

La aerotermia encaja especialmente bien cuando la vivienda permite trabajar a baja temperatura. Eso significa que el sistema no necesita calentar el agua a temperaturas muy altas para mantener la casa confortable. Cuanto menor sea la temperatura de impulsión, mejor rendimiento puede ofrecer la bomba de calor.

Viviendas con buen aislamiento

Si la casa conserva bien el calor en invierno y no se recalienta en exceso en verano, la aerotermia trabaja con menos esfuerzo. Esto mejora el consumo, reduce ciclos de arranque y ayuda a mantener una temperatura más estable.

En una vivienda con ventanas antiguas, puentes térmicos, persianas mal selladas o paredes sin aislamiento, la aerotermia puede seguir funcionando, pero necesitará más potencia y más horas de trabajo. El resultado puede ser un presupuesto mayor y una amortización más lenta.

Reformas integrales o vivienda nueva

Cuando vas a reformar suelo, distribución o instalaciones, la aerotermia tiene mucho más sentido. Puedes planificar desde el principio dónde irá la unidad exterior, dónde colocar el depósito de agua caliente, qué emisores usar y qué potencia eléctrica necesitarás.

En obra nueva o reforma profunda, la combinación de aerotermia con suelo radiante o radiadores de baja temperatura suele ser una de las soluciones más coherentes. El confort es alto, el sistema trabaja de forma eficiente y puedes integrar refrigeración si el diseño lo permite.

Casas con consumo alto de calefacción

Cuanto más usas la calefacción, más pesa el coste operativo. Una familia que vive todo el día en casa, teletrabaja y necesita mantener varias estancias calientes durante muchos meses puede amortizar mejor una instalación eficiente.

En una segunda residencia que solo se usa algunos fines de semana, el cálculo cambia. En ese caso quizá no compense una inversión alta, salvo que la casa necesite igualmente una reforma o que el objetivo principal sea mejorar eficiencia, confort y valor del inmueble.

Viviendas sin gas natural o con electrificación prevista

Si no tienes gas natural y tendrías que hacer acometida, boletines y adaptación, la caldera pierde parte de su ventaja. También si tu plan es electrificar la casa, instalar placas solares o reducir al máximo combustibles fósiles.

La aerotermia se entiende mejor como parte de una vivienda electrificada: bomba de calor, buena tarifa eléctrica, control de consumos y, cuando encaja, autoconsumo. Si además revisas tu contrato en un comparador de luz y gas, puedes ajustar potencia y tarifa para que el sistema no salga penalizado por una mala contratación.

Cuándo puede convenir más una caldera de gas

La caldera de gas no ha desaparecido del mapa. En muchas viviendas sigue siendo una opción razonable, sobre todo cuando ya existe instalación y el cambio a aerotermia implicaría demasiada obra para el ahorro esperado.

Pisos con radiadores antiguos y poco espacio

La aerotermia aire-agua necesita unidad exterior, módulo interior y, muchas veces, acumulador de agua caliente. En un piso pequeño, sin terraza útil o con una comunidad restrictiva, encontrar ubicación puede ser complicado.

Además, los radiadores convencionales están pensados para trabajar con agua a temperaturas más altas que las ideales para aerotermia. Se puede instalar una bomba de calor de alta temperatura o sobredimensionar emisores, pero eso aumenta el coste y puede reducir el rendimiento real.

Si tu piso ya tiene gas natural, radiadores que funcionan bien y un consumo moderado, renovar una caldera de condensación puede ser una solución más sencilla a corto plazo.

Presupuesto inicial limitado

No siempre se decide en una hoja de cálculo perfecta. A veces el factor principal es cuánto puedes pagar ahora. Si tu caldera se ha roto en pleno invierno y no quieres meterte en una reforma, una sustitución rápida puede ser la opción más realista.

Eso no significa olvidarte de la eficiencia. Puedes aprovechar para revisar programación, purgar radiadores, ajustar temperatura de impulsión, mejorar termostatos y comparar tarifas. En MundoOfertas también tienes guías útiles sobre cómo bajar la factura de la luz con cambios que se notan y sobre cómo entender mejor el consumo energético del hogar.

Casas con poco uso de calefacción

En zonas templadas, viviendas pequeñas o hogares donde apenas se enciende la calefacción, el ahorro mensual de la aerotermia puede ser insuficiente para justificar el desembolso inicial.

Aquí conviene hacer números sin enamorarse de la tecnología. Si el gasto anual en calefacción y agua caliente es bajo, quizá sea más rentable invertir primero en aislamiento, ventanas, control de consumos o una tarifa mejor.

Tabla práctica: aerotermia frente a caldera de gas

Criterio Aerotermia Caldera de gas
Inversión inicial Alta, sobre todo si exige adaptar emisores Más baja si ya hay instalación de gas
Consumo mensual Bajo en viviendas bien aisladas Depende del precio del gas y del uso
Obra necesaria Media o alta según vivienda Baja si se sustituye una caldera existente
Espacio requerido Unidad exterior y módulo interior Menos espacio si ya hay salida y acometida
Refrigeración Puede cubrir frío si el sistema está preparado No cubre frío por sí sola
Agua caliente Sí, con acumulador o sistema compatible Sí, de forma habitual
Mejor con Suelo radiante, baja temperatura, buen aislamiento Radiadores existentes y uso moderado
Riesgo principal Sobrecoste si se dimensiona mal Dependencia del gas y menor eficiencia futura

Esta tabla sirve como filtro inicial. No sustituye un estudio técnico, pero ayuda a detectar si estás ante una decisión clara o ante un caso que exige presupuesto detallado.

El punto que más se olvida: los emisores

La aerotermia no funciona igual con cualquier sistema de emisión. Puede alimentar suelo radiante, radiadores de baja temperatura, fancoils o ciertos radiadores convencionales, pero el rendimiento no será el mismo.

El suelo radiante es uno de sus mejores aliados porque trabaja a baja temperatura y reparte el calor de forma uniforme. El problema es que instalarlo en una vivienda ya terminada implica obra. Si vas a levantar suelos, tiene sentido valorarlo. Si no, puede disparar el presupuesto.

Los radiadores de baja temperatura son una alternativa interesante cuando no quieres suelo radiante, aunque también suponen inversión. Los fancoils permiten calor y frío, pero introducen ventiladores, filtros y una sensación distinta a la calefacción por radiador.

Los radiadores convencionales pueden funcionar en algunos casos, pero requieren estudio. Si la bomba de calor tiene que impulsar agua muy caliente durante muchas horas, perderá parte de su ventaja. Por eso no conviene aceptar presupuestos que prometen "aerotermia sin tocar nada" sin comprobar temperaturas, potencia, superficie de radiadores y aislamiento.

Con la caldera de gas ocurre lo contrario: los radiadores tradicionales suelen encajar bien. Esa compatibilidad es una de las razones por las que muchas sustituciones siguen siendo rápidas y relativamente económicas.

Cómo influye la tarifa de luz y gas en la decisión

La aerotermia consume electricidad. La caldera consume gas y algo de electricidad para control y circulación. Por tanto, la comparación depende de precios energéticos, términos fijos y hábitos horarios.

En aerotermia, hay tres puntos importantes:

  • Potencia contratada: quizá tengas que subirla si la instalación lo exige.
  • Horarios de consumo: puedes programar parte del uso en horas más favorables si tu tarifa lo permite.
  • Consumo base de la vivienda: si ya tienes coche eléctrico, placas solares o muchos equipos eléctricos, conviene mirar el conjunto.

En gas, debes revisar:

  • Término fijo de gas aunque consumas poco.
  • Precio del kWh de gas.
  • Mantenimiento obligatorio o contratado.
  • Rendimiento real de la caldera y temperatura de impulsión.

Si estás comparando ofertas, evita mirar solo el precio promocional del primer mes. Revisa duración de descuentos, permanencia, servicios añadidos y coste después de la promoción. En la home de MundoOfertas puedes acceder a guías y comparadores pensados para tomar estas decisiones con menos letra pequeña.

Ejemplos según tipo de vivienda

Piso de 75 m2 con gas y radiadores

Imagina un piso de 75 m2 en una ciudad con invierno moderado. Tiene caldera de gas natural, radiadores convencionales, una pequeña terraza y una comunidad que no permite colocar equipos en fachada.

Aquí la aerotermia no está descartada, pero necesita muchas comprobaciones. ¿Cabe la unidad exterior? ¿Permite la comunidad instalarla? ¿Hay espacio para el acumulador? ¿Los radiadores pueden trabajar a baja temperatura? ¿Cuánto se usa la calefacción?

Si el consumo es medio o bajo, cambiar a una caldera eficiente, mejorar termostato y comparar tarifa puede tener más sentido económico inmediato.

Chalet con suelo radiante y consumo alto

Ahora piensa en una vivienda unifamiliar con suelo radiante, buen aislamiento y uso diario de calefacción. En este caso la aerotermia tiene mucho más recorrido. Puede cubrir calefacción, agua caliente y refrigeración si se diseña bien. Además, al tener más espacio exterior, la instalación suele ser menos problemática.

Si el gasto anual en gas es alto, la aerotermia puede reducir el coste operativo de forma notable. La clave será dimensionar bien la máquina y no sobredimensionarla "por si acaso", porque una instalación sobrada también puede funcionar peor.

Casa antigua con mal aislamiento

En una casa con ventanas antiguas, muros fríos y fugas de aire, cambiar solo el generador puede no resolver el problema. Una aerotermia potente podría calentar, sí, pero quizá con un presupuesto alto y un consumo peor del esperado. Una caldera nueva tampoco hará magia si el calor se escapa.

En este caso, el primer paso debería ser reducir demanda: aislamiento, carpinterías, sellados, control solar, revisión de radiadores y hábitos de ventilación. Después ya tiene sentido decidir generador.

Errores frecuentes al elegir

Comparar presupuestos que no incluyen lo mismo

Un presupuesto de aerotermia puede incluir acumulador, adaptación eléctrica, retirada de caldera, nuevos emisores y puesta en marcha. Otro puede limitarse al equipo básico. Con las calderas ocurre igual: hay ofertas que no incluyen salida de humos, termostato, certificado o mantenimiento.

Pide siempre desglose. Si dos presupuestos se diferencian mucho, normalmente no están vendiendo exactamente lo mismo.

Creer que la aerotermia siempre ahorra desde el primer mes

Puede ahorrar en consumo, pero eso no significa que amortice rápido. Si la inversión inicial es alta y el uso de calefacción es bajo, la recuperación puede alargarse. La aerotermia brilla cuando hay demanda suficiente y una instalación coherente.

Mantener una caldera vieja por inercia

El error contrario también existe. Hay hogares que mantienen una caldera antigua, con mal rendimiento y mucho consumo, solo porque "todavía funciona". Si cada invierno la factura sube y la vivienda necesita mejoras, conviene calcular alternativas antes de que una avería obligue a decidir deprisa.

No revisar la potencia eléctrica

La aerotermia puede exigir una potencia contratada superior, aunque no siempre. Depende del equipo, la vivienda y el resto de consumos. Subir potencia sin analizarlo puede encarecer la factura fija. Quedarte corto puede provocar cortes.

Olvidar permisos y comunidad

En pisos, la unidad exterior puede afectar a fachada, patio, cubierta o zonas comunes. Antes de firmar, revisa estatutos, comunidad y normativa local. Un buen instalador debería ayudarte a anticipar este punto.

Cómo hacer números antes de decidir

No necesitas ser ingeniero para hacer una primera criba. Puedes preparar una hoja sencilla con estos datos:

  1. Gasto anual actual en gas.
  2. Gasto anual actual en electricidad.
  3. Coste de mantenimiento de la caldera.
  4. Presupuesto total de renovar caldera.
  5. Presupuesto total de aerotermia, incluyendo adaptaciones.
  6. Posible cambio de potencia eléctrica.
  7. Vida útil estimada de cada opción.
  8. Uso de calefacción, agua caliente y refrigeración.

Después calcula tres escenarios: optimista, medio y prudente. En el prudente, no des por hecho ahorros máximos ni subvenciones seguras. Si incluso con números conservadores la aerotermia encaja, la decisión gana fuerza.

También conviene preguntarse algo menos numérico: ¿vas a vivir en esa casa muchos años? Si piensas vender pronto, quizá te interese la mejora de certificado energético y valor del inmueble. Si es una vivienda temporal, tal vez prime la inversión inicial.

Qué opción elegir según tu prioridad

Si tu prioridad es pagar lo menos posible ahora, y ya tienes gas natural funcionando, probablemente la caldera de gas sea más cómoda.

Si tu prioridad es reducir consumo a medio plazo, reformar la vivienda y ganar refrigeración, la aerotermia suele ser más atractiva.

Si tu prioridad es evitar obras, la caldera gana en sustituciones sencillas.

Si tu prioridad es preparar la casa para una energía más eléctrica y menos dependiente del gas, la aerotermia tiene más sentido estratégico.

Si tu prioridad es el confort uniforme, la aerotermia con suelo radiante o emisores de baja temperatura puede ofrecer una experiencia muy buena, siempre que el diseño sea correcto.

No hay una respuesta universal porque no hay dos viviendas iguales. La decisión buena es la que cruza tecnología, presupuesto y uso real.

Cuándo usar MundoOfertas antes de cambiar

Antes de aceptar un presupuesto, merece la pena revisar si tu contrato de energía actual está jugando a favor o en contra. Una aerotermia con mala tarifa eléctrica puede parecer peor de lo que es. Una caldera de gas con un contrato caro puede ocultar margen de ahorro sin tocar la instalación.

Puedes usar el comparador de luz y gas de MundoOfertas para revisar opciones y detectar si estás pagando de más por la energía que ya consumes. Si además estás valorando otros cambios en casa, te puede ayudar leer guías relacionadas como termo eléctrico o gas natural o radiador eléctrico o bomba de calor, porque muchas decisiones se parecen: no gana el aparato más moderno, gana el que encaja mejor con tu vivienda.

Preguntas frecuentes

¿La aerotermia consume menos que una caldera de gas?

En una vivienda bien aislada y con emisores adecuados, la aerotermia puede consumir menos energía final para producir el mismo calor. Aun así, el ahorro económico depende del precio de la electricidad, del gas, de la potencia contratada y del coste inicial de instalación.

¿Puedo poner aerotermia con radiadores normales?

Sí, a veces se puede, pero no siempre conviene. Los radiadores normales suelen trabajar con agua más caliente que la ideal para aerotermia. Un técnico debe comprobar si tienen superficie suficiente, si la vivienda está bien aislada y si la bomba de calor puede funcionar con buen rendimiento.

¿Qué es más barato de instalar, aerotermia o gas?

Si ya tienes instalación de gas, suele ser más barato renovar una caldera que instalar aerotermia aire-agua completa. La aerotermia requiere más inversión inicial, aunque puede compensar con menor coste de uso en viviendas con consumo alto y buena instalación.

¿La aerotermia sirve también para agua caliente?

Sí. La aerotermia puede producir agua caliente sanitaria mediante un acumulador o sistema compatible. Es uno de sus puntos fuertes, porque puede cubrir calefacción, refrigeración y ACS con una sola tecnología.

¿Tiene sentido cambiar una caldera de gas que funciona bien?

Depende del consumo y de tus planes. Si la caldera es eficiente, el gasto es moderado y no quieres obra, quizá no sea urgente. Si la vivienda consume mucho, vas a reformar o quieres electrificar la casa, conviene pedir presupuestos de aerotermia y comparar el coste total a varios años.

Conclusión: decide por vivienda, no por moda

La aerotermia puede ser una gran decisión cuando la casa está preparada para aprovecharla. En reformas, viviendas bien aisladas, suelo radiante o consumos altos, suele ofrecer una combinación potente de eficiencia, confort y futuro energético. La caldera de gas, por su parte, sigue siendo competitiva cuando ya existe instalación, el presupuesto inicial manda y la calefacción no supone un gasto elevado.

Antes de elegir, pide presupuestos comparables, revisa emisores, calcula consumo anual y mira tus contratos de energía. Si quieres empezar por la parte más inmediata, compara tu tarifa actual de luz y gas en MundoOfertas y usa esa información como base antes de invertir miles de euros en una instalación nueva.