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Préstamo entre particulares: ¿es legal y qué riesgos tiene?

MundoOfertas · 14 min de lectura

Préstamo entre particulares: ¿es legal y qué riesgos tiene?

Tu hermano necesita 3.000 euros para el coche y te los pide a ti antes que ir al banco. O es tu madre quien te ofrece adelantarte la entrada del piso para que no pagues intereses a nadie. Suena sencillo: un préstamo entre familiares o amigos, sin papeleo, sin comisiones, sin que un banco se lleve un euro por el camino. El problema es que esa sencillez es una ilusión. Hacienda tiene mecanismos automáticos para detectar movimientos de dinero entre cuentas, y si ese préstamo no queda bien documentado, puede acabar pareciendo una donación encubierta con su correspondiente impuesto. Y si el que pidió el dinero no lo devuelve, recuperarlo sin un contrato de por medio se convierte en una pelea judicial cuesta arriba.

Este artículo responde con detalle a lo que de verdad necesitas saber antes de prestar o pedir dinero a alguien de confianza: si es legal, cómo declararlo, qué pasa si hay intereses, qué riesgos fiscales existen y qué hacer si la otra parte deja de pagar. Y también te contamos cuándo, sinceramente, te compensa más olvidarte del préstamo informal y tirar de un comparador de préstamos personales en condiciones reguladas.

¿Es legal prestar dinero entre particulares en España?

Sí, es completamente legal. El Código Civil regula el préstamo (contrato de mutuo) en sus artículos 1740 a 1757, y no exige que sea un banco o una entidad financiera quien lo conceda. Cualquier persona física puede prestar dinero a otra, con o sin intereses, siempre que quede constancia de que se trata de un préstamo y no de una donación.

Lo que sí exige la ley es transparencia frente a Hacienda. Los préstamos entre particulares están sujetos al Impuesto sobre Transmisiones Patrimoniales y Actos Jurídicos Documentados (ITP y AJD), aunque exentos de pago según el artículo 45.I.B.15 del Real Decreto Legislativo 1/1993. Es decir: no pagas nada por el hecho de prestar o recibir el dinero, pero sí tienes que comunicarlo a la Agencia Tributaria mediante el Modelo 600. Si te saltas ese trámite, el préstamo sigue siendo legal entre vosotros, pero Hacienda puede no reconocerlo como tal si alguna vez lo revisa.

Aquí está la trampa en la que caen la mayoría de familias: piensan que como no hay intereses de por medio, no hay nada que declarar. Error. La obligación de presentar el Modelo 600 existe aunque el préstamo sea a coste cero.

Préstamo o donación encubierta: la diferencia que le importa a Hacienda

Un préstamo se convierte en donación a ojos de Hacienda cuando no hay pruebas de que el dinero deba devolverse. La diferencia legal es sencilla de explicar pero fácil de pasar por alto en la práctica: un préstamo genera una obligación de devolución, con plazo y condiciones pactadas; una donación transmite la propiedad del dinero sin contraprestación ni expectativa de recuperarlo.

El problema aparece cuando un padre transfiere 20.000 euros a su hijo para la entrada del piso, no hay contrato, no hay plazo de devolución fijado y, en la práctica, nadie tiene intención real de que ese dinero vuelva. Si Hacienda inspecciona esa operación (algo que ocurre con más frecuencia de lo que parece cuando hay movimientos bancarios relevantes ligados a una compraventa de vivienda), puede recalificarla como donación y exigir el Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones, que en la mayoría de comunidades autónomas tiene una tributación bastante más alta que la exención del préstamo.

Para evitarlo hacen falta tres cosas, en este orden de importancia:

  • Contrato por escrito: con fecha, importe exacto, plazo de devolución y condiciones. No hace falta notario, un documento privado firmado por las dos partes es válido.
  • Modelo 600 presentado: dentro de los 30 días hábiles siguientes a la firma del contrato, ante la hacienda autonómica correspondiente.
  • Movimientos bancarios coherentes: el dinero debe salir de la cuenta del prestamista y entrar en la del prestatario mediante transferencia, nunca en efectivo, y las devoluciones deben seguir ese mismo rastro documental.

Cómo redactar el contrato de préstamo entre particulares

No necesitas un abogado para hacerlo, aunque si el importe es elevado (por ejemplo, para financiar la compra de una vivienda) conviene que lo revise uno. El contrato debe incluir, como mínimo:

  • Identificación de las partes: nombre completo, DNI y domicilio del prestamista y del prestatario.
  • Importe del préstamo: la cantidad exacta entregada, en cifra y en letra.
  • Fecha de entrega del dinero: el momento en que se realiza la transferencia.
  • Plazo de devolución: fecha límite o calendario de pagos si se devuelve en cuotas.
  • Interés pactado: el tipo aplicado si lo hay, o la mención expresa de que el préstamo es gratuito.
  • Firma de ambas partes: con fecha, idealmente con dos copias, una para cada uno.

Un truco que usan muchas familias y que la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) recomienda en sus modelos descargables: adjuntar el justificante de la transferencia bancaria al contrato. Así, si años más tarde hay una discrepancia o una inspección, tienes la prueba documental completa en un solo sitio.

El Modelo 600: el trámite que casi nadie hace y que puede salir caro

El Modelo 600 es la autoliquidación del ITP y AJD, y es el documento con el que declaras ante Hacienda que ese movimiento de dinero es un préstamo. Se presenta en la hacienda autonómica que corresponda según el domicilio del prestatario (cada comunidad tiene su propia oficina virtual), y el plazo es de 30 días hábiles desde la fecha del contrato.

¿Cuánto cuesta presentarlo? Nada, porque los préstamos entre particulares están exentos del pago del impuesto. Pero presentarlo fuera de plazo, o directamente no presentarlo, sí tiene consecuencias: la Agencia Tributaria puede imponer una sanción que empieza en 100 euros y que aumenta según la gravedad y el tiempo transcurrido. Y en el peor de los casos, ya lo hemos dicho, puede reinterpretar la operación como donación.

En la práctica, muchísimas familias prestan dinero para la entrada de un piso, para pagar una boda o para salir de un apuro puntual y nunca presentan este modelo. Mientras no haya ningún problema ni ninguna revisión, no pasa nada visible. El riesgo se materializa cuando hay una inspección, una herencia con varios herederos que no están de acuerdo entre ellos, o un divorcio en el que uno de los cónyuges alega que ese dinero era en realidad un regalo y no una deuda a repartir.

¿Se pueden cobrar intereses en un préstamo entre particulares?

Sí, no existe ningún límite legal fijo, pero el interés no puede ser desproporcionado. La Ley de Represión de la Usura, de 23 de julio de 1908, sigue vigente y prohíbe los préstamos con un interés "notablemente superior al normal del dinero" y desproporcionado con las circunstancias del caso. El Tribunal Supremo ha ido marcando esa frontera en distintas sentencias, y aunque no hay un porcentaje único, la referencia habitual que usan asesorías y despachos ronda entre 2 y 3 veces el interés legal del dinero, dependiendo del riesgo de la operación.

El interés legal del dinero para 2026 es del 3,25% anual, según la Resolución del Banco de España publicada en el BOE en enero de 2026. Ese porcentaje sirve como referencia orientativa: si pactas un interés similar o algo superior por el riesgo asumido, estás en terreno seguro. Si pactas un 20% o un 25% anual sin justificación de riesgo, te arriesgas a que un juez declare el préstamo usurario si alguna vez hay litigio, lo que anula el interés y obliga solo a devolver el capital.

Ojo, esto no significa que debas cobrar intereses. La mayoría de préstamos familiares se pactan sin ellos, y eso también es perfectamente legal. Solo cambia la fiscalidad: si no hay intereses, no hay nada que declarar como rendimiento; si los hay, entran en juego el IRPF.

Cómo tributan los intereses si decides cobrarlos

Si el prestamista cobra intereses, esos intereses se consideran rendimientos del capital mobiliario y deben incluirse en la declaración de la renta del año en que se perciben, dentro de la base imponible del ahorro. Esto es así lo pacte quien lo pacte: si tu cuñado te pide 5.000 euros al 3% anual, y accedes, esos intereses cotizan igual que si te los hubiera pagado un banco.

Muchas familias evitan esta complicación optando directamente por préstamos sin intereses, sobre todo en operaciones entre padres e hijos, que es el escenario más habitual.

El caso típico: padres que prestan dinero para la entrada de un piso

Este es, con diferencia, el préstamo entre particulares más frecuente en España. Con los precios de la vivienda actuales y unas condiciones de acceso a la hipoteca que exigen ahorrar entre el 20% y el 30% del valor del inmueble (entrada más gastos), miles de familias recurren cada año a este tipo de ayuda para que sus hijos puedan comprar su primera casa.

Aquí conviene ir con más cuidado que en cualquier otro préstamo familiar, por dos motivos. El primero, porque el banco que concede la hipoteca revisará el origen de los fondos aportados para la entrada, y quiere ver de dónde sale ese dinero. Si detecta un ingreso relevante sin justificar, puede pedir explicaciones o incluso reconsiderar la operación. El segundo, porque las entidades financieras están obligadas por la Ley 10/2010 de prevención del blanqueo de capitales a comunicar movimientos que consideren inusuales, así que una transferencia grande sin contrato de préstamo detrás puede generar preguntas incómodas.

La solución es la misma que hemos explicado: contrato firmado, Modelo 600 presentado, y transferencia bancaria trazable con concepto claro ("préstamo entrada vivienda" o similar). Con eso, tanto Hacienda como el banco tienen constancia clara de qué es exactamente esa entrada de dinero.

Qué pasa si el prestatario no devuelve el dinero

Aquí es donde muchas familias descubren, demasiado tarde, por qué el papeleo importaba. Si prestaste dinero sin contrato y la otra persona no te lo devuelve, tu única prueba es el movimiento bancario, que demuestra que el dinero salió de tu cuenta pero no demuestra que fuera un préstamo y no un regalo. Reclamarlo judicialmente se complica muchísimo, porque la carga de la prueba recae sobre ti.

Con un contrato firmado, en cambio, tienes una vía clara: si la deuda no se paga en el plazo pactado, puedes reclamarla mediante un juicio monitorio, un procedimiento judicial pensado precisamente para reclamar deudas dinerarias, vencidas y exigibles, sin necesidad de un pleito largo si la otra parte no se opone. Si se opone, el proceso deriva a un juicio ordinario donde el contrato es tu prueba principal.

Y no lo olvides: si eres tú quien debe el dinero y no puedes devolverlo, la deuda con un familiar pesa igual, en términos legales, que una deuda con un banco. Si te has metido en un lío de varias deudas a la vez (con el préstamo familiar sumado a tarjetas o créditos rápidos), lo primero es hacer números con calma antes de que la bola de nieve crezca. Nuestro simulador de deudas te ayuda a ver de un vistazo qué opciones tienes para reorganizar lo que debes sin que se te vaya de las manos.

¿Prescribe la deuda de un préstamo entre particulares?

Sí, la acción para reclamar judicialmente un préstamo entre particulares prescribe a los cinco años desde que la deuda se hizo exigible, según el artículo 1964 del Código Civil en su redacción actual, modificada por la Ley 42/2015. Antes de esa reforma el plazo general era de quince años, así que si el préstamo es de fecha anterior a octubre de 2015 conviene revisar con calma bajo qué régimen quedó fijado, porque puede que aún tengas margen para reclamar una deuda que a simple vista parece muy antigua.

La prescripción no corre de forma inamovible: se interrumpe cada vez que el deudor reconoce la deuda de alguna manera, por ejemplo devolviendo una parte, o cada vez que el acreedor reclama formalmente el pago (un burofax certificado sirve, y además deja constancia por escrito). Si dejas pasar los cinco años sin hacer nada, la deuda no desaparece del todo, pero el deudor puede oponer la prescripción como defensa si le demandas, y normalmente gana. Por eso, si un familiar te debe dinero y el plazo pactado ya venció, no conviene dejarlo "para más adelante": un simple recordatorio por escrito ya reinicia el contador.

Préstamo entre particulares o préstamo bancario: cuándo compensa cada uno

Aquí hay truco, y conviene decirlo sin rodeos: el préstamo familiar solo compensa de verdad cuando la relación es sólida, el importe es asumible para quien presta y ambas partes están dispuestas a formalizarlo como si fuera un préstamo de verdad, papeles incluidos. Si alguna de esas tres condiciones falla, muchas veces sale más barato en términos de tranquilidad (aunque no en euros) pedir un préstamo personal en una entidad regulada.

Bancos como BBVA, Santander, CaixaBank o ING, y entidades digitales como Openbank, ofrecen préstamos personales con plazos y cuotas cerradas desde el primer día, sin que la relación familiar quede tensionada si algún mes se retrasa un pago. La diferencia principal frente al préstamo entre particulares:

  • Seguridad jurídica: el contrato bancario está estandarizado y regulado por el Banco de España, sin ambigüedades sobre plazos ni intereses.
  • Sin impacto en la relación personal: el banco no es tu hermano ni tu padre. Un impago genera intereses de demora, no una discusión en la comida de Navidad.
  • Rapidez: muchas entidades resuelven la concesión en 24-48 horas, sin necesidad de que nadie tenga liquidez propia disponible.
  • Coste: aquí el préstamo familiar gana casi siempre, porque lo habitual es que no haya intereses o sean simbólicos, frente a la TAE de un préstamo bancario.

Para que te hagas una idea del ahorro real: según los datos de tipos de interés del Banco de España (2026), la TAE media de los préstamos personales concedidos por entidades bancarias rondaba el 7,59% a mitad de año, con un rango general de entre el 6% y el 10% según la entidad y el perfil del solicitante. Un préstamo familiar de 10.000 euros sin intereses a devolver en tres años te ahorra, solo en concepto de intereses, varios cientos de euros frente a esa media. Es la razón por la que, cuando la confianza y la liquidez lo permiten, sigue siendo la opción más barata sobre el papel.

Antes de decidir cuál te conviene, merece la pena comparar condiciones reales. En nuestra guía sobre cuánto préstamo personal puedes pedir según tu sueldo explicamos cómo calculan los bancos tu capacidad de endeudamiento, y en el comparador de créditos puedes ver varias opciones sin comprometerte a nada. También tienes disponible nuestra guía sobre cómo pedir un préstamo personal paso a paso si prefieres ir directamente por la vía formal.

Errores comunes que debes evitar

  • Prestar en efectivo sin dejar rastro: dificulta demostrar tanto la fecha como el importe real entregado, y genera dudas ante cualquier revisión de Hacienda.
  • No fijar plazo de devolución: un préstamo "para cuando puedas" es indistinguible de una donación a ojos de un inspector.
  • Confundir avalar con prestar: si te piden que avales un préstamo bancario de un familiar en lugar de prestarle el dinero tú directamente, las implicaciones legales son distintas y conviene entenderlas bien antes de firmar.
  • Olvidar el Modelo 600 en préstamos pequeños: muchas familias creen que solo hace falta declarar operaciones grandes. La obligación existe independientemente del importe, aunque en la práctica el riesgo de que Hacienda revise un préstamo de 500 euros es mínimo comparado con uno de 30.000.
  • No documentar las devoluciones: si el préstamo se devuelve en cuotas, cada pago debería quedar reflejado en el mismo medio (transferencia bancaria, nunca efectivo) para mantener la coherencia del contrato.

Preguntas frecuentes

¿Es obligatorio hacer un contrato para un préstamo entre familiares?

No es obligatorio por ley, un préstamo verbal también es válido entre las partes. Pero sin contrato escrito pierdes la principal prueba frente a Hacienda y frente a un posible impago, así que en la práctica es muy recomendable formalizarlo siempre, incluso entre padres e hijos.

¿Cuánto dinero puedo prestar a un familiar sin declarar nada?

No existe un importe mínimo exento de declaración. La obligación de presentar el Modelo 600 aplica a cualquier préstamo, sea de 500 o de 50.000 euros. Lo que cambia es el riesgo real de que Hacienda revise la operación, mayor cuanto más alto sea el importe.

¿Qué pasa si Hacienda considera que mi préstamo es una donación?

Si Hacienda recalifica el préstamo como donación encubierta, exige el Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones sobre el importe total, con recargos e intereses de demora si detecta la operación años después. Presentar el contrato y el Modelo 600 en plazo es la mejor forma de evitarlo.

¿Puedo cobrar intereses a un familiar por prestarle dinero?

Sí, siempre que el interés pactado no sea desproporcionado respecto al interés legal del dinero, fijado en el 3,25% para 2026 según el Banco de España. Si cobras intereses, debes declararlos en tu IRPF como rendimiento del capital mobiliario.

¿Qué hago si presté dinero sin contrato y no me lo devuelven?

Puedes reclamarlo igualmente, pero te resultará más difícil demostrar que era un préstamo y no una donación o un regalo. Guarda cualquier prueba disponible (mensajes, correos, el justificante de la transferencia) y valora acudir a un juicio monitorio si la deuda está clara y documentada aunque sea de forma informal.

¿Un préstamo familiar afecta a mi capacidad de pedir una hipoteca?

Puede afectar si el banco detecta que tienes una deuda pendiente con un familiar, porque la tendrá en cuenta al calcular tu nivel de endeudamiento. Si el préstamo está formalizado con contrato, es más fácil explicar la situación real al banco que si se trata de un acuerdo verbal sin condiciones claras.

La conclusión: formaliza siempre, o compara la alternativa

Prestar o pedir dinero a alguien de confianza no tiene nada de malo, y sigue siendo, con diferencia, la opción más barata cuando la relación lo permite. Pero "informal" no puede significar "sin ningún papel". Un contrato sencillo, el Modelo 600 presentado en plazo y una transferencia bancaria con concepto claro te ahorran disgustos que, de verdad, no compensan lo que te ahorras en intereses.

Y si la situación no se presta a un préstamo familiar (porque el importe es alto, porque quien podría prestarte no tiene liquidez, o porque prefieres no mezclar dinero con relaciones personales), tienes la alternativa de comparar condiciones reales en nuestro comparador de préstamos personales o, si ya arrastras varias deudas y necesitas ordenarlas antes de pedir nada nuevo, usar el simulador de deudas para ver tus opciones sin compromiso. En MundoOfertas seguimos ampliando estas guías para que decidas con toda la información, sea cual sea el camino que elijas.