Cómo pagar deudas y ahorrar a la vez
Cómo pagar deudas y ahorrar a la vez
Llega fin de mes, pagas la tarjeta, el préstamo del coche y alguna letra suelta, y lo que queda en la cuenta es prácticamente nada. Ahorrar parece un lujo que ya llegará "cuando termine de pagar". El problema es que ese momento nunca llega: sale un imprevisto, la lavadora se rompe, hay que renovar el seguro del coche, y vuelves a tirar de tarjeta o de crédito rápido para cubrirlo. Es un bucle que conocen muy bien miles de familias españolas.
La buena noticia es que sí se puede hacer las dos cosas a la vez, pagar deudas y construir un colchón de ahorro, aunque no sea con las cantidades que te gustaría. No hace falta elegir entre una cosa y otra como si fuera un dilema imposible. Lo que hace falta es un método, saber en qué orden atacar cada deuda y, en algunos casos, plantearse herramientas como la reunificación que reducen la cuota mensual y liberan margen real para ahorrar. Vamos a verlo con datos, ejemplos y sin rodeos.
¿Se puede ahorrar y pagar deudas al mismo tiempo?
Sí, es posible, y de hecho es lo recomendable en la mayoría de los casos: dejar el ahorro a cero mientras pagas deudas te deja sin red de seguridad ante cualquier imprevisto, y eso suele generar más deuda, no menos. La clave está en destinar una cantidad pequeña pero fija al ahorro (aunque sean 20 o 50 euros al mes) mientras concentras el resto del margen disponible en liquidar la deuda más cara.
La excepción es cuando la deuda tiene un interés muy alto, por ejemplo una tarjeta revolving. Ahí sí compensa priorizar casi todo el esfuerzo en cancelarla cuanto antes, porque ningún producto de ahorro te va a dar una rentabilidad que compense un tipo de interés del 18-20% anual. El Banco de España sitúa el tipo efectivo restringido (TEDR) de las tarjetas revolving en el 18,24% en febrero de 2026, el nivel más bajo desde 2023, pero aun así muy por encima de cualquier depósito o cuenta remunerada del mercado.
Cuánto deben y cuánto ahorran los hogares españoles ahora mismo
Los hogares españoles cerraron 2025 con una tasa de ahorro del 12% de su renta disponible bruta, según datos del INE publicados en abril de 2026, siete décimas menos que en 2024 y la cifra más baja desde 2023. La renta disponible de las familias creció un 5,3% (hasta 1.064.458 millones de euros), pero el gasto en consumo subió aún más, un 6,2%, hasta 937.447 millones. El resultado: 128.126 millones de euros ahorrados en todo el país, una cifra que suena enorme pero que, repartida entre 19 millones de hogares, se traduce en poco más de 6.700 euros de ahorro medio al año por hogar. Y la media, como siempre, esconde una realidad muy desigual.
En el lado de la deuda, el Banco de España calculaba en su Informe de Estabilidad Financiera de otoño de 2025 que el endeudamiento de las familias equivalía al 68,1% de su renta bruta disponible en el cuarto trimestre de ese año, un nivel cercano a los mínimos desde el año 2000 y bastante por debajo del 82,3% de media en la eurozona. La carga por intereses (lo que de verdad duele en la cuenta corriente) se situaba en el 2,3% de la renta. Es decir, España está relativamente mejor que sus vecinos en términos agregados, pero eso no consuela a quien tiene tres deudas activas y el sueldo ya comprometido antes de cobrarlo.
Antes de nada: pon cifras exactas a lo que debes
Suena obvio, pero es el paso que casi todo el mundo se salta. No puedes diseñar un plan de pago si no sabes con precisión cuánto debes, a quién y a qué interés. Haz una lista con estas columnas para cada deuda:
- Entidad o acreedor: el banco, la financiera o quien sea (Cofidis, Cetelem, la propia tarjeta de El Corte Inglés, un préstamo entre particulares...).
- Importe pendiente: el capital que queda por devolver, no la cuota mensual.
- TAE o tipo de interés: el dato que de verdad importa para priorizar.
- Cuota mensual mínima: lo que tienes que pagar sí o sí cada mes.
- Plazo restante: cuántos meses o años quedan si sigues al ritmo actual.
Con esta lista delante vas a ver algo que sorprende a mucha gente: normalmente la deuda que más preocupa psicológicamente (la hipoteca, por ejemplo, por ser la más grande en euros) no es la que más está drenando tu economía. Suele ser la tarjeta de crédito o el préstamo rápido con un interés del 15-20% el verdadero enemigo, aunque el importe pendiente sea mucho menor.
Método avalancha o método bola de nieve: ¿cuál te conviene?
Elige el método avalancha si quieres pagar el mínimo total de intereses: consiste en destinar todo el dinero extra a la deuda con el interés más alto, mientras pagas solo el mínimo en el resto. Es matemáticamente la opción más eficiente y la que te ahorra más dinero a largo plazo.
El método bola de nieve funciona al revés: atacas primero la deuda con menor importe pendiente, sin importar el interés, para cancelarla rápido y sentir una victoria temprana. Luego usas ese dinero liberado para atacar la siguiente deuda más pequeña, y así sucesivamente, como una bola de nieve que crece.
¿Cuál elegir? Depende de tu perfil, más que de las matemáticas puras:
- Si eres de los que necesita ver resultados rápido para no tirar la toalla, la bola de nieve te va a mantener motivado aunque pierdas algo de dinero en intereses por el camino.
- Si eres disciplinado y lo que te importa es minimizar el coste total, la avalancha es objetivamente mejor.
- Si tienes una tarjeta revolving o un crédito rápido con TAE por encima del 15%, ataca esa deuda primero pase lo que pase, da igual el método que sigas de fondo. Ahí no hay debate posible.
Una tercera opción, poco mencionada en las guías genéricas, es combinar ambos métodos: usa la bola de nieve para las dos o tres deudas más pequeñas (para ganar tracción psicológica) y luego cambia a avalancha para el resto. Muchos gestores de finanzas personales en España, y también algunas entidades como ING en sus contenidos de educación financiera, recomiendan este híbrido precisamente porque combina motivación con eficiencia.
Un ejemplo numérico ayuda a verlo claro. Imagina que tienes tres deudas: una tarjeta de 1.200 euros al 19% TAE, un préstamo de electrodomésticos de 800 euros al 9% y un préstamo del coche de 6.000 euros al 6%. Si cada mes puedes destinar 150 euros extra por encima de los mínimos:
- Con avalancha: los 150 euros van íntegros a la tarjeta (la de mayor interés) hasta cancelarla, luego al préstamo del 9%, y por último al del coche. Es la ruta que menos intereses totales te va a costar en total.
- Con bola de nieve: los 150 euros van primero al préstamo de electrodomésticos (el de menor importe, 800 euros), aunque su interés sea más bajo que el de la tarjeta. Lo cancelas antes, sientes una victoria a los pocos meses, y ese dinero liberado se suma al ataque contra la siguiente deuda.
- Con el método híbrido: cancelas primero el préstamo de electrodomésticos (el más pequeño) para ganar tracción, y en cuanto lo liquidas, todo el esfuerzo extra pasa a la tarjeta por ser la de mayor interés, dejando el préstamo del coche para el final.
Los tres caminos terminan en el mismo sitio (cero deudas), pero el orden en el que llegas ahí cambia cuánto pagas de intereses y cuánto tarda en notarse el progreso, que es precisamente lo que más pesa en quienes abandonan un plan de pago a los pocos meses.
Cuánto fondo de emergencia necesitas si todavía tienes deudas
La regla clásica dice que un fondo de emergencia debe cubrir de 3 a 6 meses de gastos fijos, pero si tienes deudas activas esa cifra es poco realista a corto plazo y puede desanimarte antes de empezar. La versión adaptada que funciona mejor en la práctica es esta: primero, un "mini fondo" de 1.000 euros (o un mes de gastos básicos si tu situación es más ajustada), y solo después de tenerlo, subes la prioridad de pago de deudas al máximo. Cuando la deuda cara esté liquidada, ya construyes el fondo completo de 3 a 6 meses con más calma.
¿Por qué este orden y no al revés? Porque sin ese colchón mínimo, cualquier imprevisto (una avería del coche, una visita al dentista, quedarte unos días sin ingresos) te obliga a volver a la tarjeta o a un crédito rápido, y ahí es donde el círculo se repite: pagas la deuda vieja generando deuda nueva. Con 1.000 euros aparcados en una cuenta remunerada, aunque sea de bancos como Openbank o ING, ya tienes margen para absorber la mayoría de sustos sin recurrir a financiación cara.
Un presupuesto que aguante cuando hay deudas de por medio
La regla 50/30/20 (50% necesidades, 30% caprichos, 20% ahorro e inversión) es un buen punto de partida, pero si tienes deudas que pagar necesita un ajuste. Prueba con esta variante, pensada específicamente para quien está devolviendo dinero:
- 50% necesidades básicas: vivienda, suministros, alimentación, transporte, seguros obligatorios. Si esto ya supera el 50%, el problema no es de organización, es de ingresos o de gasto fijo excesivo (una hipoteca demasiado alta para tu renta, por ejemplo), y ahí conviene mirar opciones como la reunificación de deudas para bajar la cuota mensual total.
- 20-25% pago de deudas por encima del mínimo: el mínimo lo pagas siempre, pero este tramo es el que de verdad acelera tu salida de la deuda.
- 20% caprichos y ocio: sí, aunque tengas deudas. Eliminar del todo el ocio suele terminar en un abandono del plan a los dos o tres meses. Mejor recórtalo, no lo borres.
- 5-10% ahorro fijo: aunque sea poco, que sea automático e intocable.
Estos porcentajes son orientativos, no una camisa de fuerza. Lo importante es que el ahorro y el pago extra de deuda tengan una partida fija en el presupuesto, en lugar de depender de "lo que sobre a final de mes", que casi nunca es nada.
Cuándo compensa reunificar deudas en vez de ir pagando poco a poco
Reunificar (o consolidar, son términos que se usan casi como sinónimos) compensa cuando tienes varias deudas de consumo con tipos altos y cuotas que juntas superan el 40-50% de tus ingresos netos. La reunificación agrupa todas esas deudas en un único préstamo, normalmente a un plazo más largo y con un interés más bajo que el de las tarjetas o créditos rápidos, lo que reduce la cuota mensual total y libera dinero real para ahorrar.
Ojo, aquí hay truco, y muchas comparativas genéricas no lo explican bien: alargar el plazo reduce la cuota, pero puede aumentar el interés total pagado si no negocias también el tipo. Por eso conviene comparar varias ofertas antes de firmar, en lugar de aceptar la primera reunificación que te ofrezca tu banco habitual. Si tienes propiedad en propiedad, la reunificación con garantía hipotecaria suele ofrecer los tipos más bajos, aunque implica poner la vivienda como aval; ya lo explicamos con detalle en nuestra guía sobre reunificar deudas con hipoteca. Si no tienes vivienda o no quieres hipotecarla, existe la reunificación sin garantía, con tipos algo más altos pero sin ese riesgo añadido.
Para que se entienda con números: si pagas 180 euros de tarjeta al 19%, 120 euros de un préstamo al 9% y 90 euros de otro crédito al 12%, tu cuota mensual conjunta ronda los 390 euros. Reunificando esas tres deudas en un único préstamo a un tipo medio del 8-10% (habitual en reunificaciones sin garantía con buen perfil) y a un plazo algo más largo, esa cuota puede bajar a 220-260 euros al mes, dependiendo del plazo elegido. Esos 130-170 euros de diferencia son, literalmente, el margen de ahorro mensual que antes no existía. Es un ejemplo orientativo, cada caso depende del importe total, el plazo y el perfil crediticio, pero ilustra por qué la reunificación no es solo "estirar la deuda", sino una herramienta real para recuperar liquidez.
Antes de decidir, lo más práctico es meter tus números reales en un simulador y ver qué cuota resultaría. Puedes probarlo gratis y sin compromiso en el simulador de deudas de MundoOfertas, que calcula en segundos si te compensa reunificar según tu situación concreta.
Si tu caso es más una necesidad de liquidez puntual que de reestructurar deuda existente, echa un vistazo también al comparador de préstamos personales para ver condiciones de varias entidades sin que cada solicitud te penalice el historial crediticio.
Cómo automatizar el ahorro sin notar que te falta dinero
El truco que mejor funciona (y que confirman una y otra vez los estudios de comportamiento financiero) es no dejar la decisión de ahorrar a tu fuerza de voluntad de cada mes. Configura una transferencia automática el mismo día que te pagan la nómina, antes de que ese dinero "se mezcle" con el resto y desaparezca en gastos del día a día.
Algunas ideas concretas que sí se notan:
- Cuenta remunerada separada: entidades como ING, Openbank o MyInvestor ofrecen cuentas remuneradas sin comisiones donde puedes aparcar el fondo de emergencia y que además genere algo de interés mientras no lo tocas. Repasamos las opciones en nuestra guía de cuentas remuneradas.
- Redondeo automático: varias apps y bancos como CaixaBank o BBVA permiten redondear cada compra con tarjeta al euro superior y mandar la diferencia a una hucha digital. Son cantidades pequeñas, pero suman sin que las sientas.
- Regla del "primero yo": en cuanto entre cualquier ingreso extra (paga de verano, devolución de Hacienda, un finiquito, una venta de segunda mano), destina un porcentaje fijo, aunque sea el 20%, a la deuda cara o al fondo de emergencia antes de gastarlo en otra cosa.
Qué hacer si ni siquiera llegas a pagar los mínimos
Si ya no llegas ni a cubrir los pagos mínimos de tus deudas, el orden de prioridades cambia: lo primero es contactar con tus acreedores antes de que la situación derive en un impago prolongado, porque muchas entidades (bancos como Santander, Sabadell o Bankinter incluidos) tienen líneas de reestructuración o carencia para clientes en dificultades, y es mucho más fácil negociar antes de entrar en mora que después.
Si la deuda ya es inasumible de forma estructural (no por un bache puntual, sino porque los números no cuadran ni recortando gastos), en España existe la Ley de Segunda Oportunidad, regulada tras el Real Decreto-ley 1/2015 y reformada por la Ley 16/2022, que permite a particulares y autónomos de buena fe cancelar total o parcialmente sus deudas cumpliendo ciertos requisitos. No es un trámite instantáneo ni apto para cualquier situación, así que antes de plantearla conviene entender bien sus requisitos: lo explicamos paso a paso en nuestra guía sobre la Ley de Segunda Oportunidad.
Errores que frenan a quien intenta ahorrar con deudas
- Esperar a "no tener deudas" para empezar a ahorrar: es la trampa más común y la que más tiempo hace perder. Ese momento se pospone indefinidamente porque siempre aparece algo.
- Pagar solo el mínimo de la tarjeta mes tras mes: con un TEDR cercano al 18-20%, pagar solo el mínimo puede hacer que tardes años en liquidar una deuda que en origen era pequeña, porque casi todo lo que pagas son intereses.
- No revisar comisiones bancarias: mantenimiento de cuenta, comisiones por descubierto, gestión de tarjeta... muchas son reclamables si no las has aceptado expresamente. Repásalo en nuestra guía sobre comisiones bancarias abusivas.
- Meter el fondo de emergencia en productos poco líquidos: fondos indexados, planes de pensiones o depósitos a largo plazo no sirven para esto. El fondo de emergencia tiene que estar disponible en 24-48 horas.
- Renegociar solo con el banco de siempre: por comodidad, mucha gente reunifica o refinancia con la misma entidad sin comparar, y se deja en el camino condiciones bastante mejores en otras.
Preguntas frecuentes
¿Es mejor pagar deudas o ahorrar primero?
Lo recomendable es hacer ambas cosas a la vez, salvo que tengas deuda con un interés muy alto (por encima del 15-18%, como una tarjeta revolving), en cuyo caso conviene priorizar casi todo el esfuerzo en cancelarla. Aun así, mantén siempre un mini fondo de emergencia de al menos 1.000 euros para no generar deuda nueva ante cualquier imprevisto.
¿Cuánto debo ahorrar cada mes si tengo deudas?
No hay una cifra universal, pero como referencia práctica destina entre un 5% y un 10% de tus ingresos netos al ahorro, aunque sea de forma automática y en cantidades pequeñas. Lo importante no es el importe, sino que sea fijo y que no dependa de lo que sobre a fin de mes.
¿Compensa reunificar deudas para poder ahorrar más?
Sí, cuando tus cuotas mensuales superan el 40-50% de tus ingresos y tienes varias deudas de consumo con tipos altos. Al agrupar todo en un único préstamo con una cuota más baja, liberas dinero real cada mes que puedes destinar a ahorro. Compárate condiciones antes de firmar, porque alargar el plazo sin negociar el tipo puede salir más caro a largo plazo.
¿Qué método de pago de deudas ahorra más dinero, avalancha o bola de nieve?
El método avalancha (pagar primero la deuda con el interés más alto) es matemáticamente el que menos intereses totales genera. El método bola de nieve (pagar primero la deuda más pequeña) suele funcionar mejor a nivel psicológico porque genera resultados visibles antes, aunque el coste total en intereses sea algo mayor.
¿Qué pasa si no llego ni a pagar los mínimos de mis deudas?
Contacta con tus acreedores cuanto antes para negociar una reestructuración, carencia o quita, ya que es más fácil llegar a un acuerdo antes de entrar en mora. Si la situación es estructural y no puntual, valora la Ley de Segunda Oportunidad, que permite cancelar deudas a particulares de buena fe que cumplan los requisitos legales.
¿Dónde guardo el fondo de emergencia mientras pago deudas?
En una cuenta remunerada sin comisiones y con disponibilidad inmediata, separada de tu cuenta corriente habitual para no mezclar ese dinero con el gasto diario. Evita productos con permanencia o penalización por retirar el dinero antes de tiempo, porque la función del fondo de emergencia es estar disponible en cualquier momento.
La combinación que de verdad funciona
Pagar deudas y ahorrar a la vez no va de fuerza de voluntad sobrehumana, va de tener un plan claro: saber cuánto debes y a qué interés, elegir un método de pago que puedas sostener en el tiempo, blindar un mínimo de ahorro automático y, si tus cuotas te están ahogando, plantearte en serio si una reunificación reduce lo suficiente tu carga mensual como para respirar. Muchas veces la diferencia entre seguir años dando vueltas al mismo problema y salir de él está en dar ese paso a tiempo.
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