Termo eléctrico o gas: qué conviene más en casa
Termo eléctrico o gas: qué conviene más en casa
Respuesta rápida: si ya tienes instalación de gas y sois tres o más personas, normalmente un calentador de gas sale mejor para agua caliente abundante y uso diario. Si vives solo, sois dos, no tienes gas en casa o quieres una instalación sencilla, un termo eléctrico puede compensar, aunque conviene programarlo y ajustar bien la capacidad para que no dispare la factura. La decisión no depende solo del aparato: influyen el número de duchas, el precio de tu energía, el espacio disponible, el mantenimiento y si quieres agua caliente continua o acumulada.
Elegir entre termo eléctrico o gas parece una decisión de fontanería, pero casi siempre termina siendo una decisión de factura. Cambias el aparato porque el antiguo falla, porque entras en una vivienda nueva, porque haces reforma o porque estás cansado de quedarte sin agua caliente. Y en ese momento llegan las dudas: qué consume menos, qué instalación es más barata, qué pasa si no hay gas natural, cuántos litros hacen falta, si el butano sigue mereciendo la pena o si un termo eléctrico moderno puede ser suficiente.
El problema es que muchas comparativas se quedan en una frase demasiado cómoda: el gas es más barato y el termo eléctrico es más fácil. Es verdad a medias. En una casa grande con varias duchas seguidas, el gas suele tener ventaja clara. En un piso pequeño con una o dos personas, el termo eléctrico puede ser más lógico si no obliga a hacer obra ni contratar otro suministro. Y si tienes placas solares, tarifa con horas baratas o un consumo muy ordenado, la respuesta cambia bastante.
Esta guía está pensada para hogares en España y revisada el 11 de junio de 2026. Los precios de energía, instalaciones y mantenimiento pueden cambiar, así que conviene usar las cifras como referencia y confirmar condiciones antes de contratar.
Qué estás comparando en realidad
Cuando alguien pregunta si es mejor un termo eléctrico o un calentador de gas, suele mezclar tres cosas distintas: el coste de comprar el aparato, el coste de instalarlo y el coste de usarlo cada mes.
Un termo eléctrico calienta agua en un depósito. Puede ser de 30, 50, 80, 100 litros o más. Mantiene esa agua caliente para que esté disponible cuando abras el grifo. Su ventaja es que la instalación suele ser sencilla, no necesita salida de gases y puede colocarse en viviendas sin gas. Su punto débil es que, si el depósito se agota, toca esperar a que vuelva a calentar. Además, si está mal dimensionado o encendido todo el día sin control, puede consumir bastante.
Un calentador de gas calienta el agua al momento, normalmente con gas natural, butano o propano. No acumula litros calientes, sino que funciona cuando hay demanda. Su ventaja es el agua caliente continua y un coste energético que suele ser más competitivo. Su punto débil es que necesita instalación de gas, ventilación adecuada, revisión y más cuidado técnico. No siempre encaja en cualquier vivienda.
La pregunta útil no es solo "qué es más barato". La pregunta buena es: qué sistema se adapta mejor a tu casa, a tus horarios y a tu forma de usar el agua caliente.
Diferencia entre termo eléctrico y calentador de gas
El termo eléctrico acumula agua
El termo eléctrico tiene un depósito aislado y una resistencia que calienta el agua. Cuando alguien se ducha, el depósito se vacía poco a poco y entra agua fría. Si el consumo supera la capacidad, la temperatura baja y aparece la ducha templada o fría.
Esto no es un fallo, es su forma normal de funcionar. Por eso importa tanto elegir bien los litros.
Como orientación práctica:
- 30 litros pueden servir para una persona con duchas cortas.
- 50 litros encajan en muchos hogares de una o dos personas.
- 80 litros suelen ser más razonables para dos o tres personas.
- 100 litros o más pueden tener sentido para familias, aunque el consumo y el espacio aumentan.
No hay una cifra perfecta. Una pareja que se ducha rápido puede vivir bien con 50 litros. Otra pareja con duchas largas, pelo largo, gimnasio y visitas quizá necesite más.
El gas calienta cuando abres el grifo
El calentador de gas no depende de un depósito. Cuando abres el agua caliente, el aparato se enciende y calienta el agua de paso. Por eso se habla de caudal, por ejemplo 11, 12 o 14 litros por minuto.
Esto permite varias duchas seguidas sin esperar a que un depósito se recupere. A cambio, necesitas que la instalación esté bien hecha, que el aparato tenga caudal suficiente y que el gas llegue en condiciones. En viviendas con baja presión, instalaciones antiguas o salidas de humos problemáticas, el gas puede traer más complicaciones.
No confundas calentador, caldera y termo
Una caldera puede dar calefacción y agua caliente. Un calentador de gas se ocupa del agua caliente sanitaria. Un termo eléctrico también da agua caliente sanitaria, pero acumulada. Si tienes radiadores de gas, probablemente ya hay una caldera en la ecuación. Si solo quieres duchas y grifos, la comparación suele ser entre termo y calentador.
Este matiz importa porque no es lo mismo sustituir un aparato aislado que rediseñar media instalación de la vivienda.
Qué consume menos: termo eléctrico o gas
En términos generales, calentar agua con gas suele costar menos que hacerlo con electricidad directa. El gas natural y el butano acostumbran a tener un coste por energía útil más favorable que la electricidad, aunque depende del contrato, del mercado, de impuestos, de peajes y del rendimiento real del equipo.
Dicho de forma más clara: si el consumo de agua caliente es alto y constante, el gas suele ganar en coste mensual.
Pero esa regla no basta para decidir.
Un termo eléctrico puede ser razonable si:
- el consumo de agua caliente es bajo
- no quieres contratar gas
- no tienes salida de humos
- el piso es pequeño
- usas el agua caliente en horarios previsibles
- puedes programarlo en horas más económicas
- tienes autoconsumo solar y aprovechas excedentes
Un calentador de gas suele ser mejor si:
- sois tres o más personas
- hay varias duchas seguidas
- quieres agua caliente sin esperar
- ya tienes gas natural
- el espacio para un depósito grande es limitado
- el agua caliente pesa mucho en tu gasto mensual
El error frecuente es decidir solo por el precio del aparato. Un termo barato puede salir caro si se queda corto y funciona muchas horas. Un calentador de gas puede no compensar si obliga a hacer obra, alta de suministro, boletín, ventilación o adaptación de salida.
Coste de instalación: dónde se decide buena parte del resultado
El termo eléctrico suele ganar en instalación cuando la vivienda ya tiene una toma eléctrica adecuada, pared resistente y espacio suficiente. No necesita chimenea ni salida de productos de combustión. Tampoco exige gas natural o bombona.
El calentador de gas puede ser muy competitivo si sustituye a otro calentador similar y la instalación ya está preparada. En ese caso, el coste se reduce bastante. La historia cambia si hay que llevar gas a la vivienda, adaptar ventilación, cambiar conductos, legalizar instalación o modificar ubicación.
En precios de mercado consultados el 11 de junio de 2026, una instalación sencilla de termo eléctrico puede moverse en rangos contenidos, mientras que una instalación de gas con adaptación puede subir bastante más. No conviene quedarse con una cifra universal porque las diferencias entre viviendas son enormes.
Antes de aceptar un presupuesto, pide que te separen:
- precio del aparato
- mano de obra
- retirada del equipo antiguo
- materiales
- certificados o boletines si aplican
- modificación de tuberías
- adaptación eléctrica o de gas
- IVA
- garantía del aparato y de la instalación
Esta separación evita una trampa habitual: comparar un termo instalado con un calentador sin instalación real, o al revés.
Coste mensual: cómo estimarlo sin volverte loco
No necesitas hacer ingeniería para aproximarte. Basta con responder cuatro preguntas.
Cuántas personas usan agua caliente
Una persona no consume lo mismo que una familia de cuatro. Parece obvio, pero muchos termos se eligen por precio y no por uso. Si hay varias duchas seguidas por la mañana, el depósito sufre. Si cada persona se ducha en momentos distintos, el termo tiene más margen para recuperar temperatura.
Cuánto duran las duchas
Una ducha de cinco minutos y una de quince no pertenecen al mismo mundo. El consumo de agua caliente depende del caudal de la ducha, la temperatura, la mezcla con agua fría y los hábitos. Cambiar una alcachofa por una eficiente puede reducir bastante la demanda sin tocar el aparato.
Qué precio pagas por la energía
Aquí conviene mirar tu factura real, no una media genérica. Si tienes una tarifa eléctrica cara en las horas en las que el termo trabaja, el coste sube. Si puedes programarlo en horas valle o tienes excedentes solares, mejora. Si ya pagas término fijo de gas por calefacción o cocina, añadir agua caliente al gas puede tener sentido. Si contratar gas implica otro fijo solo para el calentador, la cuenta cambia.
Si quieres revisar si tu contrato energético acompaña a tus hábitos, puedes comparar opciones en el comparador de luz y gas de MundoOfertas. No se trata de cambiar por cambiar, sino de comprobar si tu tarifa actual encaja con el uso real de la vivienda.
Cuánto pierde el sistema cuando no lo usas
El termo eléctrico tiene pérdidas porque mantiene agua caliente en el depósito. Un buen aislamiento reduce ese efecto, pero no lo elimina. Un calentador de gas no mantiene un depósito caliente, aunque puede tener otros consumos y requerir mantenimiento.
Por eso un termo eléctrico encendido todo el día en una casa vacía puede ser una mala idea. Programarlo, ajustar temperatura y elegir bien litros suele importar más que obsesionarse con la marca.
Qué conviene según tipo de hogar
Persona sola en piso pequeño
Un termo eléctrico de capacidad ajustada puede ser suficiente. Tiene instalación sencilla, ocupa relativamente poco y evita contratar gas si la vivienda no lo tiene. Lo importante es no sobredimensionarlo. Un depósito demasiado grande para una persona puede mantener litros calientes que casi nunca se usan.
Si trabajas fuera todo el día, programa el termo para que caliente antes de la ducha. Si teletrabajas y usas agua caliente varias veces, quizá necesites algo más de margen.
Pareja con horarios parecidos
Aquí el termo eléctrico puede funcionar bien si las duchas son razonables y no se juntan demasiados usos. Un depósito de 50 u 80 litros suele entrar en la conversación. Si ambos os ducháis largo, si hay bañera o si usáis agua caliente para varias tareas seguidas, el gas empieza a ganar atractivo.
La clave no es solo cuántos sois, sino cómo se concentra el consumo.
Familia con niños
Para una familia de tres o cuatro personas, el calentador de gas suele ser más cómodo. Las duchas, baños, cocina y rutinas acumuladas pueden dejar corto un termo si no es grande. Y un termo grande ocupa más, tarda más en recuperar y puede aumentar el consumo.
Esto no significa que el termo sea imposible. Puede funcionar si se dimensiona bien y los hábitos son ordenados. Pero si buscas comodidad sin turnos ni esperas, el gas suele responder mejor.
Piso de alquiler
En alquiler, la decisión no siempre depende de quien vive allí. Si el propietario tiene que cambiar el aparato, mirará coste, facilidad de instalación y mantenimiento. Como inquilino, te interesa revisar dos cosas: si el equipo tiene capacidad suficiente para tu uso y quién paga averías, revisiones o sustituciones.
Si el termo se queda corto desde el primer mes, documenta la situación con calma. No es lo mismo una avería que una instalación insuficiente para el uso normal de la vivienda.
Segunda residencia
En una segunda residencia, el termo eléctrico suele tener sentido por simplicidad, sobre todo si el uso es esporádico. Puedes apagarlo cuando no estés y encenderlo antes de necesitar agua caliente. El gas puede compensar si la vivienda se usa mucho, si ya hay instalación o si varias personas se duchan en poco tiempo.
Aquí manda la frecuencia. No es igual una casa de vacaciones dos semanas al año que una vivienda de fin de semana casi permanente.
Vivienda con placas solares
Si tienes autoconsumo, un termo eléctrico bien programado puede aprovechar horas de producción solar. Esto mejora mucho la cuenta, siempre que el consumo de agua caliente encaje con la generación. En casas con placas, algunos hogares prefieren electrificar consumos para depender menos del gas.
No basta con decir "tengo placas, pongo termo". Hay que mirar potencia disponible, excedentes, horarios, capacidad del depósito y consumo real. Si el termo calienta cuando no hay sol y compras electricidad cara, la ventaja se reduce.
Ventajas del termo eléctrico
La primera ventaja es la instalación. En muchas viviendas basta con tener espacio, toma eléctrica adecuada y conexión de agua. No hay combustión, no hay bombonas y no necesitas salida de humos.
La segunda es la sencillez de uso. El aparato calienta y acumula. No hay encendido de llama ni dependencia de caudal mínimo de gas. Para pisos pequeños, estudios, apartamentos y viviendas sin gas, resulta cómodo.
La tercera es el mantenimiento más simple. Aunque conviene revisar ánodo, cal y seguridad, no tiene las mismas exigencias que un sistema de gas.
También permite jugar con horarios. Con un programador, puedes calentar en franjas concretas y evitar que trabaje de forma innecesaria. En tarifas con discriminación horaria o autoconsumo, esto puede ser relevante.
Inconvenientes del termo eléctrico
El principal inconveniente es que el agua caliente se acaba. Si el depósito se queda corto, tendrás que esperar. Esto afecta mucho a familias, pisos compartidos y hogares con duchas largas.
El segundo es el consumo si está mal usado. Un termo grande, con temperatura alta, aislamiento pobre y uso desordenado puede convertirse en una carga importante para la factura eléctrica. No siempre se ve de golpe, porque se mezcla con otros consumos de la casa.
El tercero es el espacio. Un termo de 80 o 100 litros ocupa bastante y pesa mucho lleno. La pared debe soportarlo y la ubicación importa para mantenimiento, seguridad y pérdidas de calor en tuberías.
El cuarto es la cal. En zonas con agua dura, el rendimiento puede empeorar y el mantenimiento cobra más importancia.
Ventajas del calentador de gas
El gas destaca cuando necesitas agua caliente continua. Para duchas seguidas, familias y viviendas con varios puntos de consumo, es una ventaja real. No dependes de un depósito que se vacía.
Además, el coste de calentar agua suele ser competitivo frente a electricidad directa, especialmente si ya tienes gas natural en casa. Si el suministro de gas ya existe por calefacción o cocina, aprovecharlo para agua caliente puede ser coherente.
Otro punto es el espacio. Un calentador puede ocupar menos que un gran termo acumulador, aunque necesita cumplir requisitos de instalación y ventilación.
Inconvenientes del calentador de gas
El gas exige más condiciones. La instalación debe estar bien hecha, el aparato debe evacuar correctamente y el mantenimiento no se puede tomar a la ligera. Hay revisiones, posibles averías, combustión y requisitos de seguridad.
Si usas butano, aparece una incomodidad añadida: comprar, cambiar y almacenar bombonas. Para algunas personas no supone problema. Para otras, especialmente mayores o viviendas con poco espacio, es un punto en contra.
También puede haber variaciones de temperatura si el equipo está mal ajustado, si el caudal es bajo o si se abren varios grifos a la vez. Un calentador insuficiente para la vivienda puede ser tan frustrante como un termo pequeño.
Butano, gas natural o electricidad: no todos los casos son iguales
El gas natural suele ser cómodo si ya llega a la vivienda. No hay que cambiar bombonas y el suministro es continuo. A cambio, hay costes fijos y dependencia de contrato.
El butano puede ser económico en ciertos hogares, pero implica logística. Si la vivienda consume poco, puede salir razonable. Si hay mucho uso, estar pendiente de bombonas puede cansar.
La electricidad está disponible en casi todas partes y simplifica la instalación, pero calentar agua por resistencia puede ser caro si no se gestiona bien. Por eso el termo eléctrico pide disciplina: temperatura sensata, capacidad adecuada, programación y tarifa coherente.
Si estás revisando varios gastos de casa a la vez, puedes empezar por la portada de MundoOfertas y seguir por las guías que más encajen con tu situación. A veces el ahorro no aparece por cambiar un único aparato, sino por ordenar contratos, hábitos y prioridades.
Cómo elegir capacidad y caudal
Litros en un termo eléctrico
La capacidad debe cubrir tu consumo razonable sin sobrar demasiado. Si eliges pocos litros, te quedarás sin agua. Si eliges demasiados, pagarás por mantener más agua caliente de la que necesitas.
Una regla práctica:
- una persona: 30 a 50 litros
- dos personas: 50 a 80 litros
- tres personas: 80 a 100 litros
- cuatro personas: 100 litros o más, según hábitos
No tomes esto como ley. Si en casa hay duchas largas, bañera o horarios concentrados, sube la exigencia. Si sois austeros con el agua y usáis alcachofas eficientes, baja.
Litros por minuto en gas
En calentadores de gas, mira el caudal. Un equipo de 11 litros por minuto puede servir para una ducha. Si quieres más margen o varios puntos, quizá necesites 12, 14 o más, según instalación y temperatura de entrada del agua.
En zonas frías, el agua entra más fría y el aparato trabaja más para alcanzar la temperatura deseada. Esto puede afectar al confort.
Errores frecuentes al decidir
Comprar el aparato más barato
El precio inicial engaña. Un aparato barato, mal dimensionado o instalado sin criterio puede salir caro en consumo, averías o incomodidad. Compara coste total, no solo etiqueta.
No mirar la factura antes
Antes de decidir, revisa cuánto pagas por electricidad o gas. Si no sabes tu precio real, decides a ciegas. También conviene ver si tienes potencia contratada suficiente para un termo eléctrico y otros consumos simultáneos.
Para entender mejor los conceptos de tu recibo, puede ayudarte la guía sobre cómo leer la factura de la luz. Muchas decisiones de ahorro empiezan por saber qué estás pagando.
Sobredimensionar por miedo
Poner un termo enorme para no quedarse nunca sin agua puede aumentar el gasto y ocupar demasiado. Mejor ajustar con un margen razonable y mejorar hábitos.
Ignorar mantenimiento
El mantenimiento no es un extra decorativo. En termos, la cal y el ánodo importan. En gas, las revisiones y la correcta evacuación son fundamentales. Si no vas a atender ese mantenimiento, inclúyelo en la decisión.
Olvidar el espacio real
Un termo lleno pesa. Un calentador necesita ubicación adecuada. Antes de comprar, mide, revisa pared, ventilación, accesos, desagües y distancia hasta los puntos de consumo.
Cómo ahorrar con un termo eléctrico
Si ya tienes termo o has decidido instalarlo, hay varias medidas sencillas.
No pongas la temperatura más alta de lo necesario. Una temperatura excesiva aumenta pérdidas, cal y riesgo de quemaduras. Ajustar bien suele tener más impacto del que parece.
Usa programador si tus horarios son previsibles. No siempre compensa apagar y encender de forma extrema, pero sí evitar que el aparato mantenga agua caliente muchas horas sin uso.
Revisa la capacidad. Si siempre sobra agua caliente, quizá el termo es demasiado grande. Si siempre falta, quizá está mal dimensionado o hay hábitos que corregir.
Instala perlizadores o alcachofas eficientes. Reducen caudal sin empeorar demasiado la sensación de ducha.
Cuida el mantenimiento. En zonas con mucha cal, un termo olvidado puede perder eficiencia antes de tiempo.
Si además el resto de consumos de casa se te están yendo de las manos, esta guía sobre electrodomésticos que más consumen te puede ayudar a priorizar.
Cómo ahorrar con calentador de gas
En gas, el ahorro empieza por un equipo adecuado y bien regulado. Si el calentador es antiguo, tiene encendidos ineficientes o no modula bien, puede gastar más y dar peor confort.
Evita temperaturas demasiado altas para luego mezclar con mucha agua fría. Es más lógico ajustar el calentador a una temperatura útil y estable.
Revisa fugas, ventilación y estado de la instalación. Aquí no conviene improvisar. El gas debe tratarse con criterio técnico.
Si usas butano, observa duración real de la bombona. Te dará una medida práctica de consumo. Si cada vez dura menos sin cambios claros en hábitos, puede haber un problema de equipo, ajuste o uso.
Tabla rápida de decisión
| Situación | Opción que suele encajar mejor | Motivo principal |
|---|---|---|
| Una persona o pareja en piso pequeño | Termo eléctrico | Instalación sencilla y consumo moderado |
| Familia con duchas seguidas | Gas | Agua caliente continua y menor coste por uso alto |
| Vivienda sin gas ni salida de humos | Termo eléctrico | Evita obra y requisitos de combustión |
| Casa con gas natural ya instalado | Gas | Aprovecha suministro existente |
| Segunda residencia de uso ocasional | Termo eléctrico | Se puede apagar cuando no se usa |
| Autoconsumo solar con excedentes | Termo eléctrico | Puede programarse en horas de producción |
| Butano incómodo o difícil de manejar | Termo eléctrico o gas natural | Reduce logística de bombonas |
La tabla ayuda a orientar, pero no sustituye un presupuesto real. Una vivienda con mala instalación puede cambiar por completo la respuesta.
Cuándo merece la pena cambiar de sistema
Cambiar de termo a gas puede tener sentido si sois más personas que antes, si el termo se queda corto a diario, si ya hay instalación de gas y si el coste mensual de agua caliente es alto.
Cambiar de gas a termo eléctrico puede tener sentido si quieres eliminar bombonas, si el uso es bajo, si no quieres mantener gas en casa, si la instalación de gas da problemas o si tienes autoconsumo eléctrico bien aprovechado.
También puede merecer la pena cambiar simplemente porque el aparato actual está al final de su vida útil. Pero si el equipo funciona bien, no te precipites. A veces basta con ajustar tarifa, temperatura, hábitos o mantenimiento.
Cuándo usar MundoOfertas antes de decidir
Antes de comprar un aparato nuevo, conviene revisar el contrato energético. Si pasas de gas a termo eléctrico, tu factura de luz puede subir. Si pasas de termo a gas, quizá aparezcan costes fijos o condiciones nuevas. Y si mantienes el sistema actual, puede que el margen de ahorro esté en la tarifa, no en el calentador.
Puedes usar el comparador de luz y gas de MundoOfertas para revisar alternativas y ver si tu contrato acompaña al cambio que estás pensando. Es especialmente útil si no sabes si tu tarifa actual penaliza las horas en las que más usas agua caliente.
La decisión más inteligente suele ser esta: primero entiende tu consumo, luego elige sistema y después ajusta contrato. Hacerlo al revés puede llevarte a comprar un aparato correcto con una tarifa equivocada.
Preguntas frecuentes
¿Qué es más barato, termo eléctrico o calentador de gas?
Para un uso alto y diario, el calentador de gas suele resultar más barato en consumo. Para una persona o una pareja con poco uso, el termo eléctrico puede compensar por instalación sencilla y ausencia de gas. La cuenta final depende del precio de tu energía, del aparato, de la instalación y de tus hábitos.
¿Cuántos litros debe tener un termo eléctrico para dos personas?
En muchos hogares de dos personas, 50 a 80 litros pueden ser suficientes. Si las duchas son largas o muy seguidas, conviene acercarse a 80 litros. Si las duchas son cortas y el uso está repartido, 50 litros pueden funcionar.
¿Un termo eléctrico gasta mucho si está siempre encendido?
Puede gastar más de lo necesario porque mantiene el agua caliente aunque no la uses. El impacto depende del aislamiento, la temperatura, la capacidad y los hábitos. Programarlo y ajustar temperatura ayuda a reducir pérdidas.
¿El calentador de gas da agua caliente ilimitada?
Da agua caliente continua mientras haya suministro y el equipo tenga caudal suficiente, pero no es ilimitado en cualquier condición. Si el aparato es pequeño, la presión es baja o se usan varios grifos a la vez, puede bajar el confort.
¿Qué conviene más si tengo placas solares?
Un termo eléctrico puede ser interesante si lo programas para calentar con producción solar o excedentes. Aun así, conviene comprobar horarios, potencia disponible, consumo de agua caliente y capacidad del depósito.
¿Merece la pena cambiar de butano a termo eléctrico?
Puede merecer la pena si consumes poco, te incomoda cambiar bombonas o no quieres depender del gas. Si el consumo de agua caliente es alto, el butano o el gas natural pueden seguir siendo más económicos en uso, siempre que la instalación sea segura y cómoda.
Conclusión: decide por uso, no por costumbre
Si dudas entre termo eléctrico o gas, empieza por tu casa, no por el catálogo. Mira cuántas personas sois, cuántas duchas se concentran, si ya tienes gas, cuánto espacio hay, qué mantenimiento estás dispuesto a asumir y qué precio pagas por la energía.
Para consumo bajo, vivienda pequeña o ausencia de gas, el termo eléctrico puede ser una solución sencilla y suficiente. Para familias, duchas seguidas y uso intenso, el gas suele ofrecer más comodidad y mejor coste mensual. Entre ambos extremos hay muchos matices.
Antes de cambiar, revisa tu factura y compara condiciones. Si el objetivo es pagar menos sin perder confort, el aparato importa, pero también la tarifa. Puedes empezar por el comparador de luz y gas de MundoOfertas y tomar la decisión con números más claros.